viernes, 11 de junio de 2010

Green Zone de Paul Greengrass: thriller adictivo con mensaje

Una película de Paul Greengrass se espera siempre con expectación. Más desde que rodó las últimas dos de Bourne superando la ya de por sí buena primera película de la trilogía. En Green Zone vuelve a trabajar con Matt Damon y tiene como guionista a Brian Helgeland (L. A. Confidential y Mystic River). Puro cine palomitero. Pero Greengrass va más allá: lo conocí ya en 2002 con Bloody Sunday (la matanza de manifestantes irlandeses a manos de fuerzas inglesas en 1972 y a la que U2 dedicó quizá su mejor canción: bájensela de Internet en algún director en Irlanda) y corrí a recomendarle a todos mis amigos la película. No creo que me hicieran caso, pero es otra historia. 
En 2006 dirigió United 93: una película, como la anterior, de trazo documental, en la que se sabe siempre lo que va a ocurrir, pero aun así no se puede evitar el escalofrío. No es un director que tema tratar temas candentes. Green Zone, basada en el libro Imperial Life in the Emerald City: Inside Iraq's Green Zone, de Rajiv Chandrasekaran (impagables algunos episodios de estupidez yanki, como cuando se gastan millones en publicar el código de circulación de un estado norteamericano que sea ley en Iraq cuando no hay carreteras), es un thriller muy bien interpretado al que, por desgracia, le falta capacidad de sorpresa: que no se van a encontrar armas químicas lo sabemos antes de que empiece la película; la mayoría de los europeos antes de la propia guerra. Pero es interesante el enfrentamiento entre los propios americanos por el control de la Green Zone; lo necesario que ven algunos el pactar con los suníes; la periodista que publica una información sobre el programa nuclear iraquí basándose en una sola fuente interesada… o el único iraquí al que le dan voz en la película…
Entretenimiento asegurado durante cerca de dos horas que nos lleva a 1975 cuando Pollack realizaba Los tres días del cóndor o a 1964 cuando Frankenheimer dirigía Siete días de Mayo o dos años antes cuando el mismo director se encargaba de El Mensajero del Miedo (hace unos años Jonathan Demme, el del coñazo de Philadelphia, realizó una estupenda nueva versión). Película de un ala liberal de Hollywood que no ha muerto si tenemos en cuenta la película de Demme, la de Greengrass y también, cómo no, Redacted de De Palma (la mejor de todas) o En el valle de Elah de Paul Haggis. No hablo de Camino a Guantánamo porque, a pesar de mi admiración por el británico Winterbottom (Wonderland o 24 hour party people), ésta responde más a una izquierda dogmática europea donde el gringo siempre es malo.
Cine para pensar, pero sobre todo entretenimiento puro y duro es lo último de Paul Greengrass.

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2 comentarios:

davidgore dijo...

Lo de puro cine palomitero ¿es referente a L.A Confidential y Mystic River? o a ¿esta Green Zone?.

Saludos Jaime y a ver si le puedo echar un vistazo.

Jaime dijo...

Esta Green Zone.
Las otras tienen más nivel.
Si no tienes nada que hacer, merece la pena. Aunque la que tienes que ver es Kick Ass, una buena gamberrada.
Un saludo