Recuerdo que Fernando Sánchez Dragó en uno de los más de doscientos programas (a 12.000 euros cada uno) que realizó para Canal 9 con el título de El Faro de Alejandría distinguía entre viajeros y turistas. Él, por supuesto, pertenecía a la ilustre estirpe de los primeros y despreciaba al turista y la democratización de los viajes.