
Muere Maria Schneider y pienso en Marlon Brando. No es agradable para nada la imagen. Como a Fernando Trueba, solo me gusta cuando lo apalizan; lo que sucede a menudo porque tenía tendencias masoquistas. ¡Tanto Método! Lo intento de nuevo con Maria y se me aparece Nicholson. Al final la googleo, y me encuentro con su rostro de 19 años, guapa pero insípida. Las dos únicas películas suyas que he visto son de Bertolucci y Antonioni. Leo que participó en más de cien, incluso ganó el Cesar francés. Pero el recuerdo es de El último tango en París (1972), película mitificada antes de verla: el españolito cruzando los Pirineos; el director de Novecento (1976). El problema es que la vi un par de décadas después de que se estrenara; con sobreabundancia en la retina de cine porno sin volumen o con el ff pulsado. Además aparecía Brando y su cara simiesca, su cuerpo foto y la calvicie. Además pretendía provocar y no provocaba: como si después de leer La filosofía en el tocador de Sade, comienzas con American Psycho de Easton Ellis.