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jueves, 22 de noviembre de 2012

García Lorca (segunda parte y final)

García Lorca, María Teresa León y Rafael Alberti
Muerto bárbaramente el poeta nos queda su obra, sin la cual el asesinato de García Lorca hubiera sido otro de tantos de la Guerra Civil y la posguerra (quien quiera conocer de manera aproximada el número de muertos de cada bando puede consultar Víctimas de la Guerra Civil, estudios coordinados por Santos Juliá; quien quiera conocer qué partido tomaron los intelectuales durante la República y la Guerra Civil puede consultar los trabajos de Javier Tusell y Genoveva Queipo de Llano, por ejemplo, La Guerra Civil, dirigida por Javier Tusell y Stanley G. Payne; hay que dejar claro que no todos los intelectuales apoyaron al Gobierno legítimo, la mayor parte de ellos, los de más edad sobre todo, abandonaron España en cuanto les fue posible. Fueron los más jóvenes quienes se quedaron y combatieron, tanto con la palabra como con las armas. Mataron y murieron de ambos bandos, pero quienes perdieron la guerra en el campo de batalla ganaron otra guerra que aún perdura: la de las ideas).

jueves, 9 de febrero de 2012

El año Edgar Neville


Chaplin y Neville
2011 fue un año plagado de acontecimientos culturales de relieve (además del musical de Sabina, el naufragio de Pedro J. Ramírez, el SOS murciano o el inevitable Jonathan Franzen). Entre tanta cosecha 2011, para mí fue el año de la edición en dvd de La torre de los siete jorobados de Edgar Neville (sin Conchita Montes). Versus Entertainment ofrece gran cantidad de extras de una película que no necesita añadidos, pero que la mayoría de los de mi generación hasta ahora solo pudimos ver (como el resto de la obra de Neville) en copias pirateadas de pésima calidad.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Orgullo murciano, orgullo vikingo

Orgullo gay, orgullo vikingo, orgullo comanche, orgullo murciano…
La última de estas expresiones «orgullo murciano» se repetía constantemente en las redes sociales cuando se conoció que a un empresario de la región y a un médico le han concedido la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.
Alegría, imagino, para familiares y amigos, pero creer que exista una «condición murciana», con sus atributos positivos y negativos, parece propio de románticos alemanes o de un nuevo Ernest Renan que, a la separación racial entre arios y semitas, le sume una tercera categoría, la «raza murciana», que incluye un gen que permite operar exitosamente a futbolistas exitosos.