domingo, 7 de septiembre de 2014

AntiPodemos nutre de votos a Podemos

"Sé que estas revelaciones no desanimarán a muchos. No sé, si como dice alguno de mis detractores, van a ganarle un puñado de votos más, pero de ser cierto, serán de psicópatas despistados a la búsqueda de un guía espiritual. En todo caso, desvelar el carácter del huevo de la serpiente durante su incubación es un deber moral. No digan que no fueron advertidos", termina uno de sus muchos artículos sobre Podemos (Podemos y la violencia) el periodista de El Mundo Santiago González.

Como escribe Natalia Junquera en su artículo Podemos publicado en El País: "Con lo que cuesta una conexión a Internet, los militantes de Podemos pueden retuitear hasta el infinito las barbaridades que esos pretendidos enemigos, convertidos en sus mejores aliados, les dedican a diario. Esas hiperbólicas declaraciones funcionan como un reclamo infalible. Es habitual ver a representantes del partido sonriéndose en una tertulia mientras se emite un vídeo con los insultos de ese ejército de manager sin sueldo. No es tan frecuente, sin embargo, oírles hablar de su programa y de cómo se pone en práctica: qué números han hecho, qué consecuencias tiene, por ejemplo, la irresistible idea de no pagar toda la deuda".

¿AntiPodemos da votos a Podemos como le dicen a Santiago González sus detractores?
AntiPodemos, y entiendo por AntiPodemos tanto a cualquiera que exprese una mínima duda o crítica a la formación o que muestre un odio profundo, casi una fijación, da votos a Podemos. 
-Pueden tratar de explicar en qué afectarían las políticas de Podemos a la economía española -a sus clases populares-, por ejemplo en ¿Es Podemos una alternativa para la izquierda?, de Antonio Roldán Monés.
-Pueden recordar que el programa televisivo de uno de sus líderes, Pablo Iglesias, lo emite HispanTV, del régimen iraní, nada respetuoso con los derechos de las mujeres o la libertad sexual de cada cual.
-Pueden citar a su ideólogo, Juan Carlos Monedero, o publicar un artículo entero y asombrarse del nivel intelectual de algunos profesores. Algunas perlas de su Su Bin Laden ya no vive aquí pronto se convertirán en clásicas: "no tardaremos mucho en saber que la voladura de las Torres Gemelas por culpa de los aviones tampoco se sostiene" o "la introducción de dos aviones en las Torres Gemelas". 


Hasta anteayer, hasta la irrupción de Podemos en las elecciones europeas, conocer más de un partido político no quitaba votos, aunque quizá no los diese: a pesar de conocer los pleitos con la Justicia de muchas alcaldes (la alcaldesa de Alicante Sonia Castedo, quien se espera que opte a la reelección por el PP si las encuestas de este partido pronostican que con otro candidato perderán la alcaldía)  o cuando revelan su auténtico pensamiento (el vallisoletano León de la Riva). O cuando una comunidad autónoma, caso de Andalucía o Cataluña, se convierten en régimen (aplicando la definición de "régimen" de Francesc de Carreras: En el sentido de construir una estructura de poder en la cual los ciudadanos, además de estar sujetos a las leyes basadas en unos derechos garantizados por una Constitución democrática, son también obligados a cumplir ciertas normas de otra naturaleza, impuestas por ciertas élites sociales y culturales que se consideran los representantes auténticos de la patria. Si la vulneración de las leyes democráticas comporta sanciones legales, la vulneración de las normas del régimen comporta la exclusión de la comunidad, la consideración de traidor: como ya hemos dicho, de anticatalán".).
En España, por lo menos hasta anteayer, el votante del PP, del PSOE, de CIU... se mostraba incómodo, incluso avergonzado, con estas revelaciones, prefería que se calmasen antes que tratar de silenciarlas, no vaya a que se produjese el conocido Efecto Streisand (según la Wikipedia: "El término debe su nombre a un incidente ocurrido en 2003 con la actriz estadounidense Barbra Streisand, que denunció al fotógrafo Kenneth Adelman y la página de fotografías pictopia.com por 50 000 000 dólares, exigiendo que se retirase una foto aérea de su casa de una publicidad que contenía imágenes de la costa de California, alegando su derecho a la privacidad. Adelman argumentó que se dedicaba a fotografiar las propiedades en primera línea de playa para documentar la erosión de la costa de California. El periódico San Jose Mercury News advirtió poco después que aquella imagen se había hecho popular en Internet. Con su intento de censura, Barbra Streisand consiguió que una información en un primer momento intrascendente acabase obteniendo una gran repercusión mediática").
La ocultación o la censura fracasan y van en detrimento del censor, como la portada de El Jueves que no se publicó.
En España además cuando el resto de los partidos políticos y medios de comunicación han caído en el descrédito ante la ciudadanía, se duda de que lo que se diga sea cierto o se recuerda la hipocresía de quien lanza el mensaje: por ejemplo, cuando El País o El Mundo informan sobre el dinero que algunos dirigentes de Podemos han cobrado del gobierno de Venezuela como asesores, el lector se dice: a) ¿y la publicidad que aparece en El Mundo de la Guinea de Obiang? b) ¿y las relaciones de España con Arabia Saudí, Guinea...?
Aunque quizá -y esto sí sería preocupante- para los votantes de Podemos valga lo que escribe Walter Oppenheimer sobre quienes han dado su voto al UKIP en Gran Bretaña: "Por qué los votantes le perdonan al UKIP lo que no le perdonarían a otros partidos? Hay quien cree que el desencanto entre la empobrecida clase obrera británica es tan grande que les es igual que el UKIP sea racista o demagogo: es nuevo, está contra los grandes partidos tradicionales y es patriota". El populista UKIP, a prueba de meteduras de pata
Los votantes no importan tanto las propuestas que lleven los nuevos partidos -ni tan siquiera el conocer su programa electoral-, ni la posibilidad de que se realicen, sino que las enuncian personas no manchadas con "la vieja política": a algunos les puede fascinar su violencia retórica a otros ese lado amable: menús frugales en Bruselas, la donación de parte del sueldo... pero ambas caras los alejan de los políticos -o la casta como prefieran.
Sí, AntiPodemos da votos a Podemos, no de "psicópatas despistados", de españoles desesperanzados de una forma hace unos años inimaginable:
los medios de comunicación que se dedican a advertir de qué y quiénes son Podemos deberían aplicar un cordón sanitario como con el que trató -y no consiguió- Floridablanca tratar de que la Revolución Francesa no traspasara la frontera; para los políticos, lo mismo: los mensajes que lanzan se les vuelven en contra. O aún mas lejos acogerlos, abrazarlos: nada se parece tanto a una vieja casta como una nueva cuando gobierna.
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