jueves, 5 de marzo de 2015

El biopic de Alan Turing (The Imitation Game, 2014)

2012 se proclamó el Año de Alan Turing; muchos lo descubrimos en ese momento que en España nos
regaló un disco estupendo de Hidrogenesse y la traducción de una biografía escrita por B. Jack Copeland. En este artículo, El legado de un científico visionario, podemos leer algunos de sus aportes para la ciencia.
En 2014 se estrena The imitación game (Descifrando a Enigma), que ha ganado el Oscar a Mejor Guión Adaptado y fue candidata a otros siete premios de la Academia. 
Qué nos aporta el biopic dirigido por Morten Tyldum (director de Headhunters, la estupenda novela escrita por Jo Nesbo) y protagonizado por Benedict Cumberbatch (el Sherlock de la BBC).
Dejando aparte los "errores" que ya han criticado los historiadores y que al espectador, mientras el espectáculo resulte creíble, tanto nos da, el oscarizado guionista Graham Moore opta por un biopic convencional, narrado en tres épocas: su juventud en el colegio, la guerra contra los nazis y el descubrimiento de Enigma y, finalmente, cuando lo arrestan por homosexualidad. La lógica dicta que el eje central sea el descubrimiento de Enigma (¿se afirma que salvó 15 millones de vidas?) y también que las explicaciones matemáticas sean las mínimas para no abrumar al espectador.
Tiene sentido, cualquiera que pudiese lo escribiría y rodaría así: contamos con un extraordinario Benedict como Alan Turing, cuyo gesto siempre dice más que las palabras, un ajustado reparto, música de Alexandre Desplat.
Como El discurso del Rey, todo está en su sitio. ¿Le falta algo? Quizá alma, o un director con el genio de Turing: un Orson Welles, un Stanley Kubrick, se ha hecho un biopic convencional de un hombre extraordinario. Aquí lo único extraordinario es la interpretación de Benedict Cumberbatch.

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