
Una de las imágenes más
aterradoras del cine contemporáneo (por lo cotidiano de ella) la conforma la
madre adicta a las pastillas de Réquiem
por un sueño y el rechinar de sus dientes a punto de desgastarse.
En el ranquin de las drogas
(legales) más consumidas por los pensionistas se encuentra en tercer lugar el
orfidal y en un honroso séptimo puesto el entrañable lexatin. Unos caramelos
entre tantos para sobrellevar la vida moderna… que se toman con la misma alegría
que los caramelos.