
Como convivimos con el lechero de Churchill una fiebre primaveral se nos asemeja a una rebelión y unas décimas más y ya parece la revolución. De una democracia en la que vegetábamos durante décadas, hemos pasado a una efervescencia de propuestas ilusionantes acompañada de los «hombres de la porra» aporreando y de los abertzales sin boina anteayer en el domicilio de Valcárcel, ayer en el de Gallardón… Todos somos el judío de alguien.