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miércoles, 12 de junio de 2013

Calimocho y churros con chocolate

Conviene, dada la habitual tolerancia de la sociedad española con las borracheras, no bromear con el alcohol. Pero, viendo en los diarios cómo unos valientes borrachitos (lo de borrachitos, Erdogan; lo de valientes yo) se enfrentan al rostro animal del integrismo religioso en Turquía, hay que levantar una lanza en su defensa.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Encubridora: Marlene Dietrich y Fritz Lang visitan el Oeste



La crítica norteamericana prefería la etapa alemana de Fritz Lang a sus años en Estados Unidos. A este segundo Fritz Lang lo consideraban alimenticio; al primero, el artista.
El prejuicio probablemente no fuera tal: la mayoría, a diferencia de nosotros, jamás pudo contemplar sus películas. Y el eco de los hallazgos llegaba de oídas.

lunes, 23 de enero de 2012

El hacha justiciera (1932) ¿la mejor peli de Edward G. Robinson?

Cartel de la película
Un cortejo fúnebre recorre el Barrio Chino de San Francisco escoltado por la policía a caballo. Esta escena, que indudablemente Michael Cimino vio antes de hacer Manhattan Sur, abre El hacha justiciera (William A. Wellman, 1932). Una obra maestra que Wellman rodó cinco años después de ganar el primer Oscar de la historia por Alas (1927), película muda. Y en estos cinco el director se ha convertido en un maestro del sonido: no solo la música o los diálogos, sobre todo las campanas, el crujir de las puertas, una copa que se rompe... Ese diálogo (aunque resulte rara la expresión) entre silencio y sonido que convierte al director y al personaje interpretado por G. Robinson en un anticipo de los "héroes" que llegarán más tarde: finales de los 60, principios de los 70. Por la condición de asiático del personaje de G. Robinson y por los estereotipos que alimenta la literatura y el cine sobre Oriente: principalmente, la crueldad y la serenidad. Aunque casi como en ninguna otra aquí los silencios duelen. Así, la secuencia de G. Robinson y el padre de Loretta Young (también china) parece extraída de Grupo Salvaje y G. Robinson, Loretta Young y el amante de esta, frente al Buda, de Yakuza
G. Robinson interpreta a un sicario ("honorable sicario") de la mafia japonesa (el estudio que hace el guionista sobre la mafia nada tiene de ingenuo; ni tampoco de las profesiones a que se ven obligados a trabajar los chinos: algodón, carbón...) que usa como arma el hacha (como en The yellow sea) y se casa con una mujer (Loretta Young) mucho más joven que él. Desde que la toma ha su cuidado se ha americanizado y guardado el hacha.
Como es una película precode, los asesinatos se ven en la sombra en la pared; el sexo, adúltero o no, se funde en negro; puede consumirse opio... aunque en 2012 esa audacia no lo parezca en absoluto.
En pocas películas he visto a Edward G. Robinson tan bien como en El hacha justiciera. Quizá solo en Perdición de Wilder y en Perversidad de Fritz Lang. 

PD. Aunque en Hollywood funcionan los estereotipos respecto a los asiáticos, respecto a Asia hay una curiosidad y una atracción hacia sus costumbres... y sexual que, en parte ocurre, con los indios (los nativos norteamericanos) pero en ningún caso con los negros, bien norteamericanos o africanos. Para entendernos, un beso pueden dárselo un blanco y una asiática, pero no un blanco y una negra (y mucho menos al revés). Al igual que la caracterización de un personaje en asiático (sus detectives listos como Mr. Moto) por un norteamericano sí se produce, pero nunca o casi nunca se disfraza un blanco de negro a no ser para ridiculizar a los negros.




sábado, 7 de enero de 2012

Sherlock, de Steven Moffat: hace su aparición Irene Adler

Holme, así vestido, en Buckingham Palace
Mala suerte (o planificación de la distribuidora) ha tenido Guy Ritchie con el estreno de la segunda parte de su Sherlock Holmes. Días después de que la BBC diera el primer capítulo de la segunda temporada del Sherlock de Steven Moffat (el genio detrás de las series Jekyll y Coupling, por poner dos ejemplos). Además, con A scandal in Belgravia (que tantos recuerdos, con Bohemia, trae a los holmesianos) y, sí, con Irene Adler por fin.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La tentación vive arriba y Testigo de Cargo, dos estupendos Wilder


Probablemente en ninguna película antes de Testigo de cargo se rogara a los espectadores que no contaran el final (ahora resultaría imposible: pocos meses después del estreno de El sexto sentido ya se hacían bromas sobre su conclusión; o un crítico televisivo en España destripaba la última secuencia de la cuarta temporada de Dexter Morgan pocas horas después de que la televisaran en Estados Unidos). 

miércoles, 19 de octubre de 2011

Ginger sin Fred en una divertida comedia de Howard Hawks: Me siento rejuvenecer

«Las ovaciones que acogieron la concesión del Oscar de 1940 a Ginger Rogers por Espejismo de amor (Kitty Foyle) fueron de las más unánimes y espontáneas que recuerda la historia de esta pintoresca recompensa. El Hollywood Reporter recogió la profunda emoción de la actriz, quien acudió al evento acompañado por su madre, como solía […] Todos sabían que Ginger había luchado arduamente para ser reconocida como actriz dramática, después de haber alcanzado la fama como pareja de Fred Astaire en una serie de traviesos musicales de la RKO». 

domingo, 15 de mayo de 2011

Turismo de la desgracia ajena, periodismo del dolor ajeno


Foto: Getty Images
Una catástrofe como la de Lorca nos interpela a casi todos.
A algunos, sin embargo, les saca un lado morboso: quiero pasear por la ciudad derruida, quiero asistir al funeral… como en el Gran Carnaval de Billy Wilder, la tragedia se convierte en espectáculo.
Turistas de la desgracia ajena visitaron muchos el municipio de Lorca, como aquel que va también de turista a países de los llamados de riesgo.

jueves, 23 de septiembre de 2010

El navegante de Buster Keaton


Hubo un tiempo en que el cine se consideraba arte, en que sus amantes mostraban con virulencia sus filias y fobias (Buñuel acudió a la proyección de El Perro Andaluz con los bolsillos cargados de piedras). En los años 20, ir con Buster Keaton o Charles Chaplin era como ir en los 60 de los Rolling Stones o de los Beatles o actualmente ser del Madrid o del Barça: algo incompatible.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Algunos Holmes y Watson en el cine


Sherlock Holmes y el Dr. Watson tal vez son la pareja literaria que más veces se ha llevado a la gran pantalla o a la pantalla de nuestro televisor. Desde El moderno Sherlock Holmes de Buster Keaton al Sherlock versión siglo XXI de Moffat (quien ya antes reinterpretó Jekyll).