Todos, en un momento u otro, vimos a George Bush hijo recibir la noticia del atentado múltiple el 11S. No tuvo un gran gesto: perplejidad y confusión. Yo, desde mi casa, me sentía igual. Creo que casi cualquiera hubiera tardado en asimilarlo y, si encima, te están grabando, esa escena, como indica Carlos Boyero, puede simbolizar un mandato. De los presidentes estadounidenses que he visto pasar Bush hijo ha sido el peor. Pero actuó cuando conoció la noticia como imagino que Aznar el 11M o Sagasta tras el desastre de Cuba. La película de Michael Moore que expandió esta imagen es pura demagogia y me hubiera gustado ver al director en parecida situación para que nos enseñara cómo sobrellevar las catástrofes. Michael Moore, todo hay que decirlo, dirigió una magnífica película,
Operación Canada, y tres documentales que yo haya visto, desde el excelente (aunque ya torticero)
Bowling for Columbine,
Fahrenheit 9/11 hasta
Sicko (que sólo interesará a norteamericanos).