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| Oubiña |
El cine perdió la magia el mismo día en que se dejó de fumar en las salas y también los actores en las películas: esa moral beata que casa igual de bien con la derecha y la mayor parte de la izquierda en España. También desapareció el glamour conforme los actores y actrices se despojaban de sus sombreros. Pero esta es otra historia: imaginen Casablanca sin humo y sin sombreros...
Esperanza Aguirre, rara avis de la derecha española: como a buena totalitaria le gusta controlar medios, espiar ciudadanos (incluso a camaradas suyos) y como a buena liberal se sale una vena libertaria que sorpende a sus feligreses más clericales.
