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viernes, 13 de noviembre de 2015

La rabia y el orgullo, de Oriana Fallaci

La mañana del 11S Oriana Fallaci se encontraba en Nueva York, vivía en América "en el autoexilio político que contemporáneamente a mi padre me impuse hace muchos años. Es decir, cuando ambos
nos dimos cuenta de que vivir codo a codo con una Italia cuyos ideales yacían en la basura se había convertido en algo demasiado difícil, demasiado doloroso, y desilusionados ofendidos heridos cortamos los lazos con la mayoría de nuestros compatriotas".

lunes, 16 de septiembre de 2013

En el país de la igualdad no todos los homosexuales son iguales

Desde el inicio del curso escolar, la Carta de Laicidad -unos quince "mandamientos" (si Francia ya convirtió la ideología en una nueva religión, por qué no hablar de "mandamientos", incluso con la carga negativa que muchos le damos)- se encuentra en los centros educativos del país vecino. Una situación que en esta España solo podemos mirar con envidia cuando ni una asignatura tan inocua como la Educación para la Ciudadanía socialista fue desde su nacimiento el primer objetivo del PP a derribar.

lunes, 20 de agosto de 2012

La huida de los intelectuales: Tariq Ramadan, Hasán al Bana, intelectuales occidentales e islamismo

Tariq Ramadan
Ibn Warraq, Bassam Tivi, Caroline Fourest, Flemming Rose, Boualem Sansal... estos nombres nada me decían (apenas nada me dicen). Todos llevan escolta en Europa y Estados Unidos amenazados por islamistas. Hace veinte años la inmensa mayoría de intelectuales (sin importar clase social o religión) se solidarizaron con Salman Rushdie. Ya no: los nombres de los nuevos perseguidos se ignoran.

viernes, 19 de agosto de 2011

Tratado de ateología, de Michel Onfray

Michel Onfray
En su Tratado de ateología, Michel Onfray pretende "deconstruir los monoteísmos, desmistificar el judeocristianismo -también el islam, por supuesto-, luego desmontar la teocracia: éstas son las tres tareas inaugurales para la ateología. A partir de ellas, será posible elaborar un nuevo orden ético y crear en Occidente las condiciones para una verdadera moral poscristiana donde el cuerpo deje de ser un castigo y la tierra un valle de lágrimas, la vida una catástrofe, el placer un pecado, las mujeres una maldición, la inteligencia una presunción y la voluptuosidad una condena".

miércoles, 19 de enero de 2011

Nacionalismo, islamismo y capitalismo de Estado

Estos tres "ismos" han definido parte del siglo XX y, por desgracia, lo harán en el XXI.
- Comencemos por "nacionalismo", el que nos toca más de cerca a los europeos. En España, excepto algunos como Unamuno, teníamos claro que Europa era la solución para nuestro atraso. No sólo España, los propios Tratados de carbón y acero, antecedentes de la UE, pretendían anudar tanto nuestras economías (la francesa y alemana, sobre todo) que fuera imposible una nueva guerra francoprusiana.
Pero la crisis económica, la ampliación de la Unión Europea, la afluencia masiva de musulmanes al Viejo Continente, nos han convertido en países asustadizos, más curiosamente en el norte de Europa, donde ha crecido la extrema derecha principalmente en barrios obreros. Alemania ha paralizado la construcción de Europa, Inglaterra no sabe si ser cabeza de ratón o cola de león y Francia que vive de cenizas (nada más vergonzoso que la historia francesa desde su rendición sin luchar con Alemania: Camus, alguna cantante francesita, la Moreau, Truffaut... y todo lo demás invenciones como esa Resistencia que solo se resistió cuando los alemanes huyeron). Decía el otro día la hija de Le Pen: "Rechazamos a los tecnócratas de Bruselas y el euro y pedimos recobrar nuestra identidad". Le Pen aboga por un nacionalismo de estados enanos (no otra cosa es Francia, Inglaterra, Italia, España... incluso Alemania si nos comparamos con Brasil o Turquía o India) que nos condena a la irrelevancia. Estados Unidos lo sabe y, parece, que China quiere apuntalarnos: tal vez les gusten los tríos a los chinos.
Sin embargo, Renacimiento, constitucionalismo británico, Ilustración, Revolucuión Industrial, la Carta de la ONU... todo lo han hecho los europeos. El siglo XXI será del Pacífico pero debería ser con nuestras ideas europeas: continuamos siendo el principal cooperante internacional, abolimos la pena de muerte y la tortura, tenemos las leyes más justas posibles... Europa aún puede ser protagonista si decide no encerrarse en sus murallas frente al embate de los bárbaros. Quien mejor pudo representar al final del siglo XX los valores europeos fue Nelson Mandela cuando llegó a Presidente: un sudafricano. No pasa nada, no son valores occidentales, ya son universales.
- Islamismo. Escribe la profesora de Estudios Islámicos, Luz Gómez, Decálogo de la islamofobia nacional. Artículo interesante pero que, frente a algunas estupideces propias de ignorantes, no responde a su decálogo, es decir, ¿el Islam atenta contra la dignidad de la mujer? ¿el Islam es incompatible con la democracia? ¿el Islam ha tenido Reforma e Ilustración? ¿Occidente no es superior al Islam? La profesora, que sabrá mucho más del tema que el resto de los españoles debería intentar, si puede, contestar parte de este decálogo.
Por otro lado, y como se está viendo en el Magreb, Europa (Estados Unidos fue más hábil condenando la primera al Gobierno dictatorial de Túnez) ha preferido apoyar dictadores con la excusa de que estos nos defienden del integrismo islámico. No creo que sea cierto. Tal vez a corto plazo: pero sus abusos y corrupciones a la larga multiplicarán el número de islamistas. Con las primaveras árabes y el invierno islamista, vemos cómo ha aumentado el islamismo. Pero todavía es demasiado pronto para decir si es consecuencia del colonialismo y el apoyo a los dictadores: o presente y futuro de esos países.
Dentro de nuestras fronteras, las políticas multiculturales son ridículas (a no ser que decidamos si preferimos un perrito o un quebab o una mezquita o iglesia), necesitamos integración. Pero integración significa que sin importar raza, sexo o religión tendrás las mismas posibilidades... y eso no ocurre en el país de la integración por excelencia como es Francia.
-Capitalismo de Estado o comunismo de Estado (o hasta confucionismo). Iba a titularlo capitalismo de Estado pero ayer mi amigo Nino lo definía como comunismo de Estado o hasta confucionismo y ya no sé con que "ismo" quedarme.
China está exportando su modelo (además de inversiones económicas) a África y pronto hará lo mismo con América Latina. El mundo se ha desplazado de nuevo al Pacífico. El general MacArthur propuso (con buen criterio) tirarles la bomba atómica durante la Guerra de Corea. Digo buen criterio porque supo antes que casi nadie que sería el rival del futuro para Estados Unidos. Sin embargo, los altos cargos de exteriores norteamericanos tenían una educación europea: lanzarle la bomba China hubiera traído como represalia que los rusos la lanzaran a Europa Occidental. Gracias a aquellos que torturaron, masacraron, pusieron y quitaron dictadores en América, África y Asia pero que querían Europa como se quiere a un museo, o las fotos amarillas de nuestros abuelos, nos salvamos. Pero MacArthur tenía razón: en 1949 Europa ya no contaba.
El modelo chino dudo que llegue a Europa pero me sorprenden los "intelectuales" que, desde izquierda y derecha, lo defienden como la única manera de que esos países crezcan. No recuerdo quién sacó un libro polémico en el que aseguraba que solamente las dictaduras de derechas crean una clase media que con el tiempo se convertirá en democracia, pero que tampoco importaba porque cuando fueran democracias como las nuestras; el mundo estaría dominado por multinacionales. Así que no se esforzaran mucho. Parece otra muestra de eurocentrismo (Estados Unidos tan solo es un apéndice): lo que vale para nosotros, no vale para vosotros, pobrse ignorantes.

PD. El indigenismo aleja a los americanos de la tradición ilustrada pero no supone una alternativa. Venezuela o Bolivia, si continúan por este camino, acabarán copiando el modelo chino. O el cubano que sería peor.

martes, 14 de septiembre de 2010

Terry Jones no se animó: provocaciones anticristianas y antimusulmanas

Terry Jones
Al final Terry Jones no se ha comportado como un buen Monty Python y no ha quemado el Corán. Pero animamos a cualquier valiente a que lo haga: de momento creo que hay catorce muertos (y una Iglesia católica quemada, aunque esperemos que a nadie se le ocurra quemar la Mezquita de Córdoba como represalia), me parece que la mayoría musulmanes. Los fanáticos religiosos son tan estúpidos que, además de hacerle daño a los otros, suelen causarse uno mayor.

domingo, 4 de julio de 2010

El abrazo de los extremos: Esther Herguedas y el Imán de Cartagena

Esther Herguedas
No hace falta remontarse al estudio de James A. Gregor sobre fascismo y comunismo para apreciar las similitudes entre ambos movimientos; tampoco es necesario saber que las ideologías tienen mucho de presuntas religiones redentoras para ver que en los últimos meses la extrema derecha (católica o musulmana) y la extrema izquierda coinciden en sus puntos de vista.

sábado, 20 de febrero de 2010

Judit y Fatima

Ésta es la historia de dos mujeres, Judit Alberich y Fatima Ghailan, y la constatación de un hecho: en este país la igualdad es clasista. O como escribió Orwell: «Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros».

jueves, 3 de diciembre de 2009

Referendos y minaretes en Europa

Sorprende cómo la bienpensante Europa ha acogido la prohibición de construir minaretes en Suiza. Un 57’5% de los suizos han votado sí a esta propuesta del ultraderechista partido político UDC. Digo ultraderechista por comodidad: porque lo escriben otros periodistas que deben saber de la realidad suiza. Aunque ateniéndonos al error en cadena que se ha producido con la muerte de Aitana, tal vez lo conformen feministas y libertarios.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sexo y terrorismo


La proetarra que aparece en la portada de El País detenida parece atractiva: los ojos oscuros, los labios carnosos y las cejas perfiladas. Lleva un pendiente en la nariz y la capucha porque uno viene de donde viene y no hay más que hablar.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Releer a Oriana Fallaci

Oriana Fallaci
Tras la paliza a una mujer embarazada musulmana en Socuéllamos (Ciudad Real) y el asesino en masa también musulmán en Estados Unidos, convendría releer a Oriana Fallaci. Sus libros son dinamita, la rabia de ver los atentados terroristas en Nueva York, Madrid y Londres, de ver cómo su Italia es tomada por los bárbaros (musulmanes); pero también el orgullo de saberse partícipe de una cultura occidental inmensamente superiora. Escribía Oriana Fallaci que las únicas obras de arte musulmanes que se pueden comparar a las occidentales (no habló de cristianas, aunque se podría) son la mezquita de Córdoba y la Alhambra: las dos en Europa.