El cine de Michael Powell (y Emeric Pressburger) tiene en común con el de Ernst Lubitsch y el de Jean Renoir el gusto por retratar una época (la de finales del XIX y el XX hasta la II Guerra Mundial o, más bien, hasta los rusos blancos huídos a París después del 17) con un humor teñido de nostalgia o una nostalgia no exenta de un humor que sabe que los recuerdos no son son exactamente como los vivimos.
Renoir y Lubitsch hacen un cine más pícaro, amoral (la distancia mental entre Viena/Berlín y París es menor que la distancia entre cualquiera de estas capitales y Londres), mientras que Powell retrata más esas costumbres, esas gentes que irremediablemente pronto desaparecerán.
Si bien es cierto que apenas existe distancia entre La gran ilusión de Renoir y Vida y muerte del coronel Blimp de Powell (Javier Marías, Pérez Reverte y Díaz Yanes sobre sus películas favoritas de guerra).
