Como Borges y el Nóbel («Aunque cuando te fijas en quién lo ha ganado…¡Shaw! ¡Faulkner! Aun así, lo aceptaría. Me siento codicioso») no obtener el Oscar acabará por verse como signo de distinción.
El crítico David B. Wikeson recuerda que Bailando con lobos ganó en el año (1990) de Uno de los nuestros; Forrest Gump en el de Pulp Fiction y El paciente inglés (tan desesperante que con su nombre «un paciente inglés» se bautizó un porro con la particularidad de que hay que hacérselo en el mismo cigarrillo) en el de Fargo. Así que los perdedores de este año pueden consolarse de no pertenecer al club.

