
Haciendo caso a los agoreros (o a los realistas), una vez que pasen las municipales no habrá para los ayuntamientos ni agua ni aire acondicionado, y los salarios llegarán tarde y mal (ya han pasado y está ocurriendo: Totana ejecuta un despido colectivo de los funcionarios del Ayuntamiento; Jesús Navarro advierte de que la Mancomunidad desaparecerá; el Gobierno de España inyecta dinero a los ayuntamientos para que paguen deudas, muchísimas de ellas de publicidad y propaganda).