Mostrando entradas con la etiqueta República de Weimar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta República de Weimar. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de septiembre de 2012

Encubridora: Marlene Dietrich y Fritz Lang visitan el Oeste



La crítica norteamericana prefería la etapa alemana de Fritz Lang a sus años en Estados Unidos. A este segundo Fritz Lang lo consideraban alimenticio; al primero, el artista.
El prejuicio probablemente no fuera tal: la mayoría, a diferencia de nosotros, jamás pudo contemplar sus películas. Y el eco de los hallazgos llegaba de oídas.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Hammerstein o el tesón: "el miedo no es una visión del mundo"

Kurt von Hammerstein no fue Durruti ni el resto de anarquistas españoles que habitaron "la ciudad de las bombas". Tampoco fundó esa religión laica en que se convirtió el socialismo científico. Este es el límite de la última novela de H. M. Enzensberger que, sin embargo, lleva un paso más allá el método utilizado, por ejemplo, en El corto verano de la anarquía: aquí novela a través de lo que dejaron escrito distintas personas sobre Hammerstein o la época que le tocó vivir (la República de Weimar y el ascenso de Hitler, fundamentalmente), bucea en los archivos de la República Democrática Alemana y la Unión Soviética; conversa con los Hammerstein sobrevivientes (el autor explica que es una familia que apenas habla de sí misma) y, también, con los Hammerstein (y otros personas/personajes secundarios) ya muertos.


jueves, 12 de agosto de 2010

La apariencia de poder: la izquierda actual y la República de Weimar

Espartaquistas durante la revolución de Berlín de 1919
Muchos aficionados a la Historia recuerdan la República de Weimar (artículo mío sobre Weimar: Weimar ayer) y el papel que jugó el SPD favoreciendo los intereses conservadores desde su misma fundación. Incluso antes: los socialdemócratas alemanes, dando grandes muestras de patriotismo o de estupidez, se rindieron a los Aliados, cuando en rigor debían haberlo hecho la brillante pareja Hindenburg-Ludendorff. Aquí comenzaría el mito de la traición de los socialista a Alemania. Después el SPD continuó haciéndole el juego a los conservadores: reprimiendo el levantamiento Espartaquista, realizando la política económica que favorecía a los empresarios y la militar que comenzaba por el rechazo de Versalles. El periodista alemán Sebastián Haffner escribió un buen libro (imagino que ya superado) sobre el tema: La revolución alemana de 1918-1919. El SPD pensaba que gobernaba, pero sólo era apariencia de poder.