Mostrando entradas con la etiqueta Cristianismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cristianismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de agosto de 2013

Tres mujeres en tiempos sombríos: Edith Stein, Simone Weil, Hannah Arendt, de S. Courtine-Denamy

S. Courtine-Denamy
Tres mujeres; las tres filósofas; las tres judías, las tres en los tiempos sombríos como titula este ensayo S. Courtine-Denamy (que toma el título de Bertold Bretch), tan sombríos que solo una sobrevive: Hannah Arendt. Otra, Edith Stein, muere en Auschwitz, y la tercera, Simone Weil, se deja morir en el hospital antes de que finalice la II Guerra Mundial.
1933-1943 es el periodo que cubre S. Courtine-Denamy, con una cronología de los acontecimientos más importantes que ocurren en Europa año por año y que antecede a cada capítulo y con una amplia bibliografía, tanto de las tres filósofas como de la época y de los estudios sobre ellas.

martes, 13 de septiembre de 2011

¿Es posible una democracia islamista?

La elevación de Turquía a primera potencia mediterránea (y musulmana) y su asunción de un mayor número de compromisos internacionales pronto hará que sustituya a Francia (a pesar de los esfuerzos de Sarko) e Inglaterra y tome el relevo imperial en Egipto, Libia, Siria, Túnez... También que sirva como ejemplo a los países que han logrado liberarse del yugo.
Para Europa la nueva situación se presenta mejor que anterior de sostener a dictadores en países que, como represalia, fabrican bombas humanas. Estoy convencido de que la mayoría de los árabes en el fondo quisieran una democracia como la del odiado Israel o la de Turquía.
¿Pero tiene sentido hablar de democracia islamista? Así titula Enric González su crónica: Turquía exporta su democracia islamista al mundo árabe. Parece contradictorio: democracia y religión (no, en cambio, como algunos afirman que no se pueda dar una democracia entre los musulmanes).
"A diferencia del paganismo o del politeísmo, el monoteísmo tiende a la universalidad y a la unificación del género humano bajo una misma bandera. Cuando se instala como pilar de poder de una sociedad se convierte en un temible elemento de control de los comportamientos y de las conciencias. En nombre de la salvación del ser humano y de la prometida vida eterna, puede ejercer las formas de coacción más extremas sobre todos los miembros de la sociedad", escribe Georges Corm en Europa y el mito de Occidente.
El paso de la religión de la esfera de lo privado a lo público la convierte en otro totalitarismo (precursores de los del siglo XX, Platón, San Agustín...). Ni tan siquiera con la Reforma nace el "infividualismo" ni la búsqueda de la democracia (peor el ayatolá Calvino que la Iglesia de Roma que, por lo menos, encargó belleza que los siglos han conservado).
Resulta igual de ridículo, por tanto, pretender que la "excepcionalidad" europea como continente con mayor número de democracias tenga que ver con el cristianismo de sus orígenes.Al contrario.
¿Entonces qué ocurre con la democracia cristiana en Alemania, Italia o España? En el fondo, que ese adjetivo "cristiano" ya no significa apenas nada. La religión en Occidente tan solo es una convención (exceptuando algún fanático del Tea Party o algún adolescente que se emocione con el Papa como con el Che o Justin Bieber) mientras no ocurre todavía lo propio con el Islam (y faltarían estudios para conocer el grado de religiosidad de cada país: ni Europa ni los países árabes pueden tomarse como un todo: en España ningún Gobierno se ha atrevido a abolir el Concordato, en Inglaterra la Reina es la cabeza de la Iglesia Anglicana, los franceses son laicos...)
Democracia cristiana, democracia islamista, democracia popular, democracia orgánica... no dejan de ser perversiones de lenguajes (puro Orwell, como escribe El Mundo en relación a las pancartas de la Diada: "Por un país de todos. Escuela en catalán). Si la democracia necesita adjetivarse, más vale preocuparse por el adjetivo.
No significa que Turquía e Irán sean lo mismo... Tampoco que Erdogan sea un héroe... O que Europa deba preocuparse excesivamente si los islamistas toman el poder una vez que la Unión Europea se ha convertido en una falacia y expandir los derechos humanos un sueño imposible (tenemos Karzai y su limitación de los derechos de las mujeres en Afganistán).

Pero islamismo y democracia o cristianismo y democracia. se repelen. Otro tanto podríamos decir de nacionalismo y democracia y socialismo y democracia.

lunes, 22 de agosto de 2011

Libertad de quemar banderas, biblias, coranes...

Veo imágenes de libios en la calle celebrando la inminente caída del Dictador, pasan unos minutos y en televisión dan otras, estas de noruegos homenajeando, con música o en silencio, a sus víctimas. La presentadora repite (no lo repite más de una vez por noticia: pero han pasado la noticia por lo menos cinco veces en una hora) que Noruega ha decidido que el crimen no derrotará su “sociedad multicultural”. 
El término “multicultural” o la “alianza de las civilizaciones”, que utilizó nuestro (falta poco) ex presidente Zapatero tiene una historia larga: en primer lugar, la de la distinción entre “cultura” y “civilización” que hicieron los alemanes (en el Romanticismo, antes que los nazis llegaran al poder, los alemanes ya despotricaban de la "civilización decadente" ): la “civilización” es universal, no puede existir tal “alianza de civilizaciones” porque formamos una civilización todos los humanos; la “cultura”, en la acepción alemana (que la opone a la “civilización” francesa) es local, primaria, viene desde el principio de los tiempos y es lo que nos separa: hablar de sociedad multicultural es decir que existen unas culturas estanques que no se rozan unas con las otras. 
En 1986, Denys Arcand escribió y dirigió El declive el imperio americano (Le déclin de l'empire américain), donde un grupo de profesores del Canadá francófono hablan sobre sexo y amor. Una de ellos ha publicado un ensayo estableciendo paralelismos entre el momento en que vive y el Bajo Imperio Romano. El concepto de felicidad, por ejemplo. La decadencia de una civilización se ocasiona cuando el hombre antepone la búsqueda del placer, el individualismo, a los deberes colectivos.
En 2003, Arcand retoma las andanzas de sus personajes. Han pasado diecisiete años, ahora se habla de la muerte. Tanto de la muerte física del protagonista como la de un mundo occidental (escribiré pronto sobre a obra de Georges Corm sobre “Europa y el mito de Occidente”) que se derrumba. Ha ocurrido el 11-S y los bárbaros ya han llegado a Estados Unidos, a Canadá y, por supuesto, a Europa. Como de una destrucción de la nueva Roma por los godos de Alarico, así se nos presenta el atentado.
El protagonistas de Las invasiones bárbaras (Les invasiones barbares), un intelectual de inquierdas de los sesenta, se revuelve contundente. Rechaza que el Islam haya producido algún logro para la civilización. Postura similar a la que mantuvo Oriana Fallaci o a la de un personaje egipcio de Plataforma de Michael Houellebecq. Éste personaje recuerda que antes de la conquista musulmana, su pueblo había construido las pirámides, era admirado y reconocido; después, nada, lugar de recreo para que turistas occidentales contemplen la brillante civilización anterior al Islam.
Tanto a Oriana (gravemente enferma de cáncer, así que poco le pudo importar, es más, en La fuerza de la razón lo intuía) como a Houllebeck los denunciaron por difamar el Islam, los dos fueron absueltos en Francia, aunque la escritora italiana tenía pendiente una demanda en su país y fue condenada en ausencia en Suiza. Pueden considerarse afortunados, nadie los asesinó como a Theo van Gogh.
La civilización viene de Grecia y Roma, continúa en el Renacimiento y la Ilustración, y los logros del liberalismo en el siglo XIX y la socialdemocracia en el XX. ¿Qué pueden tener en común la razón y el dogma religioso? ¿En qué plano pueden dialogar? En todo caso, entendería que cristianos y musulmanes y judíos hablaran sobre las diferencias y semejanzas de sus diversos dioses: no se trata de elegir entre los tres dioses sangrientos y sus barbudos y poco atractivos profetas…
Sin embargo, la prensa europea, y sus políticos en general, tienen miedo a cualquier crítica a los musulmanes: como las caricaturas europeas o la quema de coranes en Estados Unidos. El miedo físico, que todavía no se ha ido. A pesar del aumento importantísimo de la islamofobia en Europa y en Estados Unidos, como dejaba claro en una columna Arcadi Espada, “no existe una yihad católica”. ¿Fanáticos católicos? Muchísimos. Pero por muchas veces que se utilice la palabra “recristianización” en cada viaje del Papa no veo yo a un cristiano volándose y volando con él un autobús de pasajeros de religión mahometana. Lo más parecido a una gran parte de los musulmanes de hoy son los cristianos de la película de Amenábar sobre Hipatia de Alejandría: allí los cristianos, de negro y con barbas, son primo hermanos de Jomeini y los suyos. Y piensen los siglos que han pasado. A veces algún fundamentalista cristiano asesina algún médico abortista: pero en ese caso no es tan inimaginable que la "alianza de civilizaciones" se convierta en "alianza de religiones" y se unan todas las sectas.
El anticlericalismo, incluso la irreligiosidad, forman parte vital del arte y de la evolución europea. En el siglo XII se produce la “lucha de las investiduras”, entre el poder temporal del Imperio y el espiritual del Papado. No es una lucha que se resuelva en un día, pero poco a poco los reyes consiguen limitar la injerencia del Papado en asuntos públicos, llegando con la Revolución Francesa casi a su fin (menos en España, que después de un esquizofrénico siglo XIX, donde se intenta escapar de la tutela de la Iglesia, nos encontramos en el XX, durante la larga dictadura franquista, con una reaparición al primer plano de la religiosidad, en un régimen nacionalcatólico). Los musulmanes se quedaron en la época de las cruzadas, con las leyes políticas y las religiosas confundidas, como si fueran lo mismo. No es de extrañar que cualquier disensión política se considere como una herejía. Para entendernos, no tuvieron a Erasmo, ni la Reforma, ni la Ilustración: la política necesita de sanción religiosa. Nada hay en ningún hombre que le impida pasar por estos procesos, ni saltarse unos para llegar a la misma meta, pero para ello siempre es necesario, sino la desaparición de la religión, por lo menos que se trate de una religiosidad interior a la manera de los erasmistas.
Así que no puede resultar más bochornoso el espectáculo de periodistas, políticos e intelectuales llamando a la autorregulación o a la autocensura (cualquier cosa que empiece por auto les vale), intentando convencer o autoconvencense (el dichoso auto) de que si escriben esto y no lo otro es porque tienen un claro sentido de la responsabilidad.
En Holanda (una de las ventajas de vivir en un país civilizado) es que alguien tan repugnante como Geerts Wilders pueda ser absuelto o que el pastor protestante Terry Jones queme el Corán sin que suceda nada (en Occidente, claro, en Pakistán y Afganistán hubo brotes de histeria asesina).
Porque precisamente la libertad de expresión, y en ningún sitio mejor que Estados Unidos (ni tan siquiera en Europa), puede consistir en coger con la mano derecha quemar la Biblia, con la izquierda el Corán y si te sobra lumbre la bandera de Estados Unidos.
La libertad de quemar una bandera, por cierto, que no se da en España, donde si está tipificado como delito de injurias. 

viernes, 19 de agosto de 2011

Tratado de ateología, de Michel Onfray

Michel Onfray
En su Tratado de ateología, Michel Onfray pretende "deconstruir los monoteísmos, desmistificar el judeocristianismo -también el islam, por supuesto-, luego desmontar la teocracia: éstas son las tres tareas inaugurales para la ateología. A partir de ellas, será posible elaborar un nuevo orden ético y crear en Occidente las condiciones para una verdadera moral poscristiana donde el cuerpo deje de ser un castigo y la tierra un valle de lágrimas, la vida una catástrofe, el placer un pecado, las mujeres una maldición, la inteligencia una presunción y la voluptuosidad una condena".

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cristianofobia en el mundo

"Hace unos meses, el gran estudioso sobre el odio a los cristianos, el francés Renè Guitton, autor de El libro negro de la cristianofobia, explicaba lo siguiente en la revista religiosa Zenit, editada por el Vaticano: "la perversión del concepto de laicidad ha generado el 'laicismo fundamentalista' que produce fenómenos de cristianofobia o formas similares de falta de respeto a las prácticas religiosas". "A ese laicismo se añade", decía Renê Gutton, "el sentimiento de culpa de algunos países occidentales ex colonizadores como Italia, Francia, España, Portugal, Reino Unido y los Países Bajos". 

martes, 14 de diciembre de 2010

La Puta de Babilonia, de Fernando Vallejo

La Puta de Babilonia, así conocían los exterminados albigenses a la Iglesia católica (su exterminadora). Con ese exterminio y otros similares comienza Fernando Vallejo su libelo.

martes, 14 de septiembre de 2010

Terry Jones no se animó: provocaciones anticristianas y antimusulmanas

Terry Jones
Al final Terry Jones no se ha comportado como un buen Monty Python y no ha quemado el Corán. Pero animamos a cualquier valiente a que lo haga: de momento creo que hay catorce muertos (y una Iglesia católica quemada, aunque esperemos que a nadie se le ocurra quemar la Mezquita de Córdoba como represalia), me parece que la mayoría musulmanes. Los fanáticos religiosos son tan estúpidos que, además de hacerle daño a los otros, suelen causarse uno mayor.

miércoles, 16 de junio de 2010

Apunte sobre la Ley de Libertad Religiosa: los musulmanes y el Concordato

El Gobierno filtró hace unos días el borrador de la futura Ley de Libertad Religiosa. Necesaria pero insuficiente, aquí su desarrollo: Ni crucifijos ni funerales católicos (titula El País).

sábado, 27 de febrero de 2010

Lenitivos

En la Apología de Sócrates, este filósofo ateniense sostiene que es preferible recibir una injusticia a cometerla. También Jesús dijo aquello de poner la otra mejilla. El uno creía en los dioses y el otro afirmaba ser el hijo de Dios. Los dos pensaban que al hombre bueno, al hombre virtuoso, ningún mal puede ocurrirle… y a los dos los asesinaron.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Referendos y minaretes en Europa

Sorprende cómo la bienpensante Europa ha acogido la prohibición de construir minaretes en Suiza. Un 57’5% de los suizos han votado sí a esta propuesta del ultraderechista partido político UDC. Digo ultraderechista por comodidad: porque lo escriben otros periodistas que deben saber de la realidad suiza. Aunque ateniéndonos al error en cadena que se ha producido con la muerte de Aitana, tal vez lo conformen feministas y libertarios.

sábado, 28 de noviembre de 2009

¿España católica?

Rouco Varela
«España ha dejado de ser católica; el problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica el pueblo español».

jueves, 26 de noviembre de 2009

En estos tiempos...

En la Apología de Sócrates, este filósofo ateniense sostiene que es preferible recibir una injusticia a cometerla. También Jesús dijo aquello de poner la otra mejilla. El uno creía en los dioses y el otro afirmaba ser el hijo de Dios. Es decir, los dos pensaban que al hombre bueno, al hombre virtuoso, ningún mal puede ocurrirle.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sexo y terrorismo


La proetarra que aparece en la portada de El País detenida parece atractiva: los ojos oscuros, los labios carnosos y las cejas perfiladas. Lleva un pendiente en la nariz y la capucha porque uno viene de donde viene y no hay más que hablar.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Cristianismo e islamismo

Los no católicos pero de cultura o educación cristiana tenemos un problema. Nada nos gustaría tanto como la anulación del Concordato, la religión fuera de las aulas... y en los pequeños municipios como Caravaca de la Cruz que la religión no lo invadiera todo. Son quejas legítimas pero pequeñas quejas.
Lo digo porque tengo la (mala) costumbre de, cuando critico el Islam, hacer lo propio con la Iglesia. Sin embargo, y aunque al principio fueran lo mismo y a pesar del Arzobispo de Canterbury (que es anglicano), hay una gran diferencia mental entre un musulmán y un cristiano: como de siglos, diría. Estoy terminando La Torre elevada: Al-Qaeda y los orígenes del 11-S y todo movimiento radical islámico pretende una vuelta a los tiempos del Profeta. Los no radicales a lo mejor no llegan a tanto pero no han pasado todavía por una Ilustración propia.
En definitiva, a partir de ahora no voy a hablar de cristianismo y de islamismo en los mismos artículos como si realmente pensara que son equiparables. Continuaré hablando más de cristianismo porque es lo que pilla más cercano, pero sin compararlo con el islamismo porque no son lo mismo (rectifico: el cristianismo en Europa ha perdido la trascendencia que se les supone a las religiones: mejor así que los asesinatos en masa de cátaros o la quema de conversos). Les dejo aquí un artículo de Santiago González sobre el tema.

viernes, 16 de octubre de 2009

«Siente un pobre a su mesa»

1961 fue el año en que se rodó Viridiana y Plácido. Más de cuatro décadas han pasado y España sigue oliendo a pobreza. Retorna como todas las modas el «Siente un pobre a su mesa» berlanguiano. Esta semana las «fuerzas vivas» de Cehegín se convidan a una cena subasta cuyos beneficios se destinarán a los necesitados. No responderán estos como los vagabundos de la película de Buñuel y su gozosa blasfemia de «la última cena»: no atacarán ni robarán a los benefactores, trasuntos de Silvia Pinal. Caridad, cristiana o laica, como sustituto de la justicia social.

miércoles, 8 de abril de 2009

Cine religioso para Semana Santa


En Semana Santa, la pantalla de nuestro televisor se llena de imágenes religiosas. Además de dar cuenta de las procesiones que inundan la geografía española, es el momento en que los programadores aprovechan para sacar de la nevera series, telefilmes y películas sobre la vida y milagros de Jesucristo. Mejor: sobre su pasión y muerte. En Navidad, el planteamiento es esperanzador: más que biografías sobre Jesús, se prefieren los cuentos con moraleja, cuya película paradigmática sería Qué bello es vivir (1946).