Hace ya un tiempo escribí sobre lo feos que eran los etarras y si no tendría que ver su frustración sexual con el hecho de que se dedicaran a matar personas. Rubén Castillo me recordó lo buena que estaba (y está) la Tigresa. Aquí: sexo y terrorismo.
La proetarra que aparece en la portada de El País detenida parece atractiva: los ojos oscuros, los labios carnosos y las cejas perfiladas. Lleva un pendiente en la nariz y la capucha porque uno viene de donde viene y no hay más que hablar.