sábado, 14 de noviembre de 2009

Un Museo de la Transición ahora que ya casi nadie queda de los que la protagonizaron

Pide el Partido Popular que se cree un Museo de La Transición, entre otros motivos, porque sus protagonistas están muriendo y pronto nadie los recordará. El hecho concreto para esta petición fue el fallecimiento de Sabino Fernández Campo. Coincidía en el tiempo con la publicación del ganador del premio Espasa de ensayo, el libro de Abel Fernández sobre Adolfo Suárez y el Rey; y, mientras lo leía y desfilaban por sus páginas personajes como Martín Villa, Fernández Miranda o López Rodó, me preguntaba quién entre los menores de cuarenta años los conoce, ha oído tan siquiera hablar de ellos.
Como hoy, cuando se está muriendo Adolfo Suárez.

Entonces, tal vez sí sea necesaria una conmemoración permanente de ese hito que, como he escrito varias veces, supuso que por primera vez en dos siglos los españoles no se mataran entre sí y una parte de ellos no tuviera que exiliarse.
Dicho así parece un cuento de hadas cuando no lo fue. Un Museo de la Transición no debe ser Disneylandia.
Ya que hay otra versión alternativa de La Transición, una que expresó en estas o parecidas palabras Vázquez Montalbán: “Contra Franco vivíamos mejor”. Había ironía, claro. Pero UCD y PSOE inventaron una ley electoral que condenaba a la marginación al Parido Comunista (y ahora a UPyD). Existió también un potente movimiento vecinal que desapareció junto a los comunistas y a los sindicatos (los sindicatos libres, no este funcionariado). En cambio, se quedaron jueces y policías, el aparato del Régimen, que tiñeron de sangre La Transición; también heredamos ETA, y lo suyo no fue teñir, sino bañar en sangre la naciente democracia. Heredamos una relación con la Iglesia Católica más propia de un país de siervos. En fin, que el consenso no fue tal cuando la izquierda y la derecha decidieron eliminar a Suárez. Son algunos momentos de La Transición, y se encuentran en libros de historia como El mito de la Transición de Ferrán Gallego (un coñazo de leer, todo hay que decirlo) y la novela Anatomía de un instante de Javier Cercas. Nos hablan del peligro de la conversión en leyenda de la historia, aunque toda nación necesita un mito fundacional.
Un Museo de la Transición es necesario, pero que no oculte toda la suciedad, sangre y sueños rotos que se cobró.
Votar esta anotación en Bitácoras.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado amigo:
Claro que es necesario un museo de la transición, pero éste ya existe:

El pasado día 12 de junio de 2009, en la localidad natal de Adolfo Suárez, abrió sus puertas. Le invito a que visite el MUSEO ADOLFO SUÁREZ Y LA TRANSICIÓN, donde se hace homenaje a esta etapa transcendental de la historia reciente de España, y desde una neutralidad absoluta.

www.museoadolfosuarezylatransicion.com

museoadolfosuarezylatransicion.blogspot.com

Jaime Parra dijo...

Gracias por la información sobre el Museo Adolfo Suárez