lunes, 28 de junio de 2010

Asociacionismo en Bullas


En Bullas se han realizado durante todo el mes actividades medioambientales en las que, bajo el nombre genérico de Junio Verde, ha habido exposiciones, conferencias, gastronomía, concurso de pintura, visita a huertos ecológicos, etc. Su Concejal de Medio Ambiente lo ha explicado como una apuesta de verdad por los valores de la sostenibilidad y el conocimiento y respeto de la naturaleza. Efectivamente, del medio ambiente ha hecho su bandera el municipio de Bullas, aunque teniendo en cuenta que el único añadido que tiene el Noroeste es el turismo rural, no es descabellado que en el futuro se produzcan enfrentamientos entre conservacionistas o evolucionistas, es decir, entre apocalípticos e integrados. Porque el turismo inevitablemente modificará el paisaje. Sin embargo, aquí quiero destacar otro hecho: el asociacionismo tiene en Bullas más relevancia que en los otros pueblos del Noroeste. No hablo de peñas o cofradías, que engloban a festeros y religiosos, sino a asociaciones, principalmente de jóvenes, con inquietudes por la naturaleza, la cultura o la transformación de la sociedad. Asociaciones como Buenas Migas, La Tribu o el cine club Ocho y Medio apenas tienen equivalentes en Caravaca, Cehegín y Moratalla.
Engrosando la estadística del paro, alienados con circo y supersticiones, resulta hasta normal que llegue un fin de semana y queramos olvidarnos de todo y perdamos el tiempo en algo tan casposo como el Grand Prix. Tan normal que un joven caravaqueño pidió en el concierto de Second más cultura y menos fiesta y lo miramos como a un bicho raro. ¿Para qué, pensamos, si nos dejan hacer botelleo en la misma puerta de la Plaza de Toros? ¿Y lo de las asociaciones? Sólo si nos subvencionan los vicios.
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1 comentarios:

Sánchez Tudela dijo...

Tienes toda la razón del mundo.

Hace poco leí que los jovenes ya no se asocian ni se manifiestan por nada, tan sólo lo hacen si se les prohíbe el botellón, y asi nos va.

Pan y circo...