viernes, 24 de febrero de 2012

Todos los periódicos son El Caso



Los medios no deben ser parte interesada y a la vez juez de los que juzgan. Rechazar una sentencia no significa instalar la desconfianza permanente en la Justicia; como ha ocurrido con El País y Público con el caso (más bien, los casos) Garzón o con El Mundo y el sobreseimiento de la causa contra el comisario Sánchez Manzano.

Peor aun es el caso de los políticos, que aplauden o critican la condena de Garzón o se manifiestan con miles de ciudadanos españoles, que no tenemos ni idea de juicios, en contra de la sentencia del caso de Marta del Castillo porque saben que ese populismo barato les trae beneficios. Peor porque representan un poder del Estado (por mucho que a la prensa se le llame el Cuarto Poder, como la fantástica película de Bogart).
Fanáticos de Garzón, hooligans antiGarzón han conseguido que la judicatura caiga en el mismo despretigio que la casta (a lo que se une el descrédito de la Casa Real y el de la Policía desde el momento que se dedicó a aporrear a escolares). Era difícil: el periodismo ya estaba desacreditado: se sabe que El Mundo es pro PP y el País pro PSOE (llegando más lejos: el País es pro Rubalbaca y Público pro Chacón). Hablamos de política que poca importancia tiene: pasando a asuntos serios, ¿qué intereses tiene el Grupo Prisa para titular una entrevista al Presidente del Perú, Ollanta Humala, el guerrero bueno y alejar cualquier sospecha de socialismo (pecado nefando). Y los Sucesos invadiendo estos tres periódicos más ABC (los otros raramente los sigo) que ya parecen el entrañable El Caso (la única diferencia es que este también hablaba de marcianitos y de inventos españoles revolucionarios): quinientas puñaladas que el juez no considera agravantes, más bien atenuantes; violaciones que para un juez decir "no" es querer decir "sí"...
Los Sucesos ya lo son todo en el periódico, y los periodistas nos presentan unas sentencias sin sentido (deben tenerlo o, por lo menos, alguna: pero ni presunción de inocencia) que nos hacen pensar que más vale matar al asesino de tu hija porque "justicia" y "española" no casan.
Si el descreimiento es lo normal en el mundo moderno, enhorabuena, ya no creemos en nada. O en quien tiene padrinos más ricos, o la pipa más larga, o la faca ya abierta en el bolsillo. Pero no en el diputado, el juez, el guardia de la esquina...

PD. No significa no estar alerta con la judicatura: Criticar a los jueces es de justicia, de Carmen Morán y Mónica Ceberio.

Votar esta anotación en Bitácoras.com

0 comentarios: