martes, 22 de mayo de 2012

Declaraciones como las de Espe Aguirre pueden traer otro Zabaleta

Aitor Zabaleta, asesinado cuando fue con su novia al fútbol
La relación entre política y fútbol viene de largo; desde que el fútbol se convirtiera "no en una cuestión de vida o muerte; es mucho más importante que eso", como dijo Bill Shankly, entrenador del Liverpool.

Retrocediendo en el tiempo podríamos recordar el Mundial de 1934 en Italia y los arbitrajes sufridos por España y Austria. Mussolini le exigió a su entrenador:  “Italia debe ganar este campeonato a como dé lugar. No es una sugerencia, general, es una orden que no voy a consentir que se desobedezca”.
Y este a los jugadores: “No me importa cómo, pero hoy deben ganar o destruir al adversario. Si perdemos, todos lo pasaremos muy mal”. Un español, tras caer eliminados, bromeó sobre el hecho de haber salvado la vida a los once italianos en el campo. 
Más cercano en el tiempo el Mundial del 78 y la Guerra de las Malvinas que, para Simon Kupar, los militares la plantearon como si se tratara de otro Mundial (una reseña mía de su Fútbol contra el enemigo, donde da muchos ejemplos de la relación entre fútbol y política: aquí).
Hace unos días nos enteramos de que Esperanza Aguirre mintió con las cuentas de su Comunidad Autónoma a su Presidente (y al del resto de españoles, por cierto) y hoy un número importante de maestros y alumnos se han manifestado contra unas políticas de desmantelación del Estado de las cuales la Lideresa es la máxima exponente en España (su compañera de partido Ana Palacio escribió hace unas semanas: "Hoy la amenaza sobre el capitalismo no emana de la presencia del Estado, sino de su ausencia"). Así que Esperanza Aguirre, en una táctica más propia de Goebbels o de la Agitprop comunista, ha decidido apelar a los bajos instintos, el patriotismo futbolero, del pueblo. A enfrentar pueblos contra pueblos (odio ese "pueblos contra pueblos", enfrentar ciudadanos contra ciudadanos) y convertir en asunto de importancia capital, en un país de más de cinco millones de parados (y dejamos de lado a Damaso Alonso y su Madrid es una ciudad de más de un millón de muertos que los madrileños llevan años decantándose por ella y Gallardón y sus tasas de la Justicia solo para ricos), que silben o no el Himno de España y al Príncipe, parece ridículo.
La biografía
Pero lo ha conseguido. Yo, por ejemplo, estoy firmando este artículo y la prensa enseguida se ha hecho eco de sus palabras y de las inmediatas réplicas. 
Ella sabe que no se suspenderá el partido.
Como consecuencia de sus palabras qué ocurrirá:
En primer lugar que aficionados que por lo general no aplauden ni silben (ni les interesen banderas o himnos o marchas militares) lo hagan esta vez, con lo que se estará hablando una semana del tema y así Esperanza Aguirre continuará desviando la atención de Madrid y España arruinados.
En segundo lugar, que se produzca alguna censura de los pitos en televisión (como ya ha ocurrido) con lo que de nuevo se alargará la polémica y se desviará la atención: esta vez se tratará del control omnímodo de los medios públicos de comunicación.
En tercer lugar, que la solidaridad entre los españoles (que poco a poco minan los políticos: no solamente Esperanza Aguirre, recuerdo a Duran i Lleida y sus declaraciones insultando a los extremeños para arañar unos votos). Hay políticos y partidos políticos que viven para provocar odios.
En cuarto lugar, aunque no fuera esa su pretensión, que ultras españolistas se concentren y se enfrenten a ultras vasquistas o catalanistas y tengamos un nuevo Zabaleta (aquel hincha de la Real Sociedad que murió asesinado de un navajazo a las puertas del Vicente Calderón). Da igual que sea vasco el muerto, madrileño o catalán. Pero con tanta crispación las declaraciones de la Lideresa, como alguien ha señalado, son propias de una pirómana… que, tras incendiar Madrid, pedirá se declare el estado de emergencia.
Me parece de mala educación silbar himnos o quemar banderas, pero no quiero vivir en un país donde se convierta en delito. Prefiero Estados Unidos donde se pueden quemar banderas, biblias, coranes… y dudo que escasee el patriotismo en USA.
Como aún recuerdo su incultura cuando fue Ministra de Cultura y Educación, pensaré que se debe a su analfabetismo estas declaraciones y no a un deseo de que ocurra lo peor... Pero qué casualidad que cuando la Presidenta pretenda suspender un partido de fútbol a la vez se autorice una marcha de la extrema derecha española (que coincidirá en las calles de Madrid con miles de vascos y catalanes) y para ellos y sus símbolos preconstitucionales no tenga palabras Esperanza Aguirre.
Tanto "se rompe España" y políticos como ella tan solo incitan al odio.

Himnos de España, del Barcelona y del Bilbao (aplaudan, piten, en silencio, de pie, sentados, escuchenlos mientras tienen sexo con su novia, con el fontanero...)




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1 comentarios:

Sr. Don Exquisito dijo...

Yo creo que la Espe lo que quería era no tener que ir a ver un partido entre vascos y catalanes en "su Madrid", que ganara quien ganara iba a sentir demasiado asco. Buena manera de tener "razones" para no ir. Como decía Guardiola, es una pena ya que hubiera estado guay que hubiera honrado a todos con su presencia. De esa manera hubiera oído y sentido lo que le tenían que decir los aficionados de los dos equipos.