martes, 3 de julio de 2012

El experimento Milgram y nosotros

El experimento Milgram

Stanley Milgram en la década de los 60 realizó en Yale un experimento en el que un voluntario descargaba electricidad sobre otro voluntario cada vez que éste fallaba las preguntas de un examen. 
Pretendía supuestamente estudiar los efectos del dolor sobre el aprendizaje; pero en realidad examinaba el comportamiento de una persona normal al recibir órdenes de la autoridad. A pesar de los gritos de dolor fingidos (el voluntario que recibía las descargas en realidad no las recibía: se trataba de un actor interpretando) de la víctima, pocos se negaron a continuar con el experimento. La teoría del conformismo y la de la cosificación sirvieron a Milgram para explicar el comportamiento del hombre ante la autoridad. El psicólogo decidió realizar su experimento tras el juicio de Eichmann y las reflexiones de Hannah Arendt en Un estudio sobre la banalidad del mal. ¿Todos podemos convertirnos en el nazi de un judío?
En el año 2001, el realizador alemán Oliver Hirschbiegel (El Hundimiento, 2004)  dirigió Das experiment, sobre el comportamiento de unos voluntarios para un estudio en una cárcel, donde unos ejercen de carceleros y otros de prisioneros. Pero no hay que retroceder a Eichmann y a todos esos verdugos alemanes a los que entrevistó la periodista e historiadora Gitta Sereny; más que el miedo o la avaricia, es la obediencia ciega al jefe de la empresa cuando despide a nuestros compañeros (como los periodistas deportivos de la SER que no secundaron la Huelga de los trabajadores de esta empresa), al político de turno (los senadores del PP asturianos o leones que no han apoyado a sus mineros —con la notable excepción de Juan Morano— o cualquiera decente que se muestre partidario del matrimonio homosexual y que no dimitiera cuando el recurso de inconstitucionalidad)... Lo que nos convierte en algo así como los soldados de Algunos hombres buenos cuando reciben las órdenes de Jack Nicholson: uno de ellos al final de la película comprende que no puede escudarse en las órdenes recibidas para justificar que ha torturado (y asesinado) a un compañero; el otro militar en cambio no comprende por qué lo condenan cuando solo cumplió con su deber (obedeció órdenes).
Espero que nos parezcamos más al primero que al segundo, aunque cuando leí sobre el Experimento Milgram se me pusieron los pelos de punta: incluso los que, en un determinado momento, decidieron parar de descargarles electricidad a las víctimas, jamás se acercaron al terminar el experimento a éstas  para saber cómo se encontraban sin antes pedir permiso. Ni denunciaron el experimento, aunque fuera voluntario, a las autoridades.

El Experimento Milgram

http://youtu.be/iUFN1eX2s6Q

I... como Ícaro: película (no la he visto), inspirada en la muerte de JFK realizada por un individuo normal "obligado" por el método de "sumisión a las órdenes"




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