martes, 10 de julio de 2012

God bless America: objetivo Matar a Diablo Cody

Diablo Cody, antigua stripper devenida en guionista de Hollywood (Juno, Jennifer's body, Young Adult...), debe ser asesinada. Así lo piensa Roxy (Tara Lynne Barr), una suerte de Bonnie adolescente en God Bless America. ¡Qué interesante hubiera sido que Diablo Cody se interpretara a sí misma -y fingiera su muerte- en esta comedia gamberra, crítica de la sociedad alienada norteamericana por la televisión: presentadores que juegan con el miedo de los espectadores, concursos donde se burlan de los inadaptados, Bush y sus neocons, grandes hermanos de adolescentes famosas y sus familias...
"¿Para qué tener una civilización si ya no estamos interesados en ser civilizados?", se pregunta Frank (Joel Murray) mientras crece su odio hacia sus vecinos, su ex mujer (su hija llega a decir: "daddy is a drama queen"), compañeros de trabajo...
Diablo Cody
Su médico le asegura a Frank que padece una enfermedad incurable, lo que le decide a hacer realidad sus fantasías sangrientas (al principio de la película sueña con matar a sus vecinos fans de Michael Jackson -incluido el bebé-, pero que el asesinato del bebé sea un sueño y que su relación con la adolescente no se acerque a lo sexual -la secuencia en la que duermen en la misma cama es un homenaje no velado a Sucedio una noche y sus murallas de Jericó- ya indica que tiene una clara (mejor, cierta) vocación comercial), sobre todo cuando conoce a Roxy, con la que establece una relación más parecida a la de  Albert Brooks y Leele Sobieski en Educando a J que a la de Timothy Hutton y Natalie Portman en Beautiful Girls.
Bien rodada por Bobcat Goldthwait, director de Los perros dormidos mienten, y actor de comedias, God Bless America, ofrece ratos tan entretenidos como, por ejemplo, Zombieland, aunque con una crítica profunda a la cultura de masas. Y sale Tara Lynne Barr. Y no, lástima, Diablo Cody haciendo de Diablo Cody.

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