viernes, 27 de febrero de 2015

Foxcatcher (Bennett Miller, 2015)

Foxcatcher es el triángulo que forman los hermanos interpretados por Channing Tatum y Mark Ruffalo y el millonario por el que fue candidato al Oscar Steve Carell. También ha sido candidato a mejor secundario Mark Ruffalo, y el director Bennett Miller pero, aunque Carell se ha alejado del cómico de sus principios, el suyo es el papel que más sorprenderá al espectador que lo conozca por The Office.

El personaje de Vanessa Redgrave, madre del millonario, podría ser tan solo su cuadro, si no fuese por la escena en que contempla a su hijo; y la familia de Mark, su mujer interpretada por una irreconocible (Sienna Miller), hasta sobraría. Por sobrar ni diálogos hacen falta.
Como el resto de luchadores y hasta los combates: solo el resultado: con quién se celebra, cómo se celebra.
Porque el triángulo lo construye el guionista -también fue candidato al Oscar 2015- a base de miradas (conversaciones incluso en que nos situamos en el punto de vista del protagonista que está unos metros alejados y que como él no escuchamos pero adivinamos) en planos largos donde el deporte, como en la mayoría de películas sobre deporte, no importa pero en ésta aún menos. Nada de épico hay en Foxcatcher.
Es una película de atmósfera, -Rob Simonsen en la banda sonora-, casi determinista, lenta, gris, con puntuales momentos de violencia y otros tan grotescos que te arrancarían la risa si a la vez no resultasen tan tristes.
Y Foxcatcher pudo ser una comedia o una película deportiva, pero Bennett Miller (mejor director en Cannes) la convierte en un drama familiar: tres personajes, dos de ellos heridos, aunque intuyamos más que conozcamos su herida. En estado de gracia los tres actores, un final sin climax pero a la vez el más desolador de largo que he visto este año.

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