lunes, 24 de enero de 2011

Céline, Twain, el Siglo de Oro: prohibicionismo


Francia decide no recordar la obra de Céline a los 50 años de su muerte. El antisemitismo del autor, explica su Ministro de Cultura. Podrían haber conmemorado la obra y no a la persona: "Céline es un excelente escritor, pero un perfecto cabrón", señala el Alcalde de París.
De momento no han prohibido Viaje al fin de la noche como si fuera Mi lucha de Hitler (tampoco entiendo que se deba prohibir este libro: y, si es así, por qué no también la Biblia y el Corán). En Estados Unidos, un iluminado (Alanb Gribben) blanquea a Mark Twain.

¿Y en España? Nos salvan las pocas lecturas de nuestros políticos: si les hubieran enseñado a leer ni Cervantes, ni Lope, ni Quevedo... Todo el Siglo de Oro prohibido. Menos mal que están para otros saraos.
El potaje de nacionalcatolicismo y marxismo del que han mamado nuestros líderes políticos (da igual gobierno u oposición) les hace particularmente proclives a la censura. Poco que nos reímos el otro día entre caña y caña con Zapatero y su "socialismo libertario" que dijo en 2004: el más prohibitivo de los gobiernos que hemos tenido en democracia pretende legitimarse con una ideología de izquierdas. Pero si se trata de hacer lo que queramos con nuestra mente y nuestro cuerpo, no hemos avanzado nada. Al contrario. Conforme más grupos, en esta particular cultura de la queja, vayan imponiéndonos sus prohibiciones a la mayoría de las personas que, simplemente, no participamos en lobbies, más irrespirable se volverá la situación.
¿Podemos esperar algo diferente del Partido Popular?
Continuará la represión, solo hay que pensar en las comunidades que ya gobernaba: espionaje, televisiones adictas, subvenciones a la educación privada y a la Iglesia... No muy diferentes al PSOE. ¡Pero tan poco liberales, ellos, el Partido Liberal! Y luego la otra represión, peor, la de la calle: que de hacer caso a Gallardón y a Felipe Puig y a Pedro Chico y citando a la Polla Record: "ellos dicen mierda, nosotros amén" y a soltarnos sus Mossos D'Esquadra. Por no mentar a Javier Krahe y un juicio propio de ayatolás (que conste que no defiendo al "intelectual" incapaz de solidarizarse con tanto perseguido por los fanáticos del Islam: Buruma, Garton Ash y demás: la huida de los intelectuales)
Parece cada vez más claro que por gobernar solo entienden prohibir.

PD. Por lo menos Jacques Tati va a recuperar su pipa y Malraux el pitillo.
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2 comentarios:

José María Souza Costa dijo...

Holla...
Pasei acá leendo en su espacio agradable, y muy bueno, con todo mí cariño.
Yo ti deseo un Tiempo Armonioso, y di mucha inspiración. Deseo mucha Paz Espiritual, en 2011.
Yo tengo un blog mucho simplón, y estoy invitando a visitar el mi blog, y sí posible vamos seguí juntos por ellos.
Sera un placer. Estoy mucho agradecido esperando vosotros la
Un fuerte abrazo, y fica con Dios !

Rubén dijo...

Gran asunto, Jaime. Siempre estamos en manos de memos que no leen así los aspen. ¿Que C es un cabrón? No me jodas. Cela también lo fue, porque colaboró con la censura franquista; y Alberti o Neruda, que fueron cómplices de muchas atrocidades y prefirieron callar. Acabo de terminar la "Historia torcida de la literatura", de Javier Traité, en la que se aborda a C. diciendo que vale, que era un cabroncete, pero que escribía de puta madre. Ésa es la cuestión: ¿hacemos juicios éticos o políticos a los escritores o los juzgamos sólo por sus obras? Los que pretenden juzgar a los escritores por sus opiniones políticas no admitirían sin risa que a los políticos se les juzgase por sus habilidades o sus gustos literarios. Seamos serios, pijo