martes, 12 de abril de 2011

Two lovers: ese final...

Vinessa Shaw
Phoenix no da el tipo de héroe, tampoco el de antihéroe; Paltrow sorprende como mujer fatal, pero al final resulta ser más víctima que mantis; y Vinessa Shaw es demasiado carnal como para hacer de vecinita...
Al guión, inspirado al parecer en Dostoyevski, le pesan los años y resulta anacrónico: el matrimonio, casi forzado, para fusionar negocios, el papel de Vinessa, una de esas santas (o putas) de Dostoyevski que "salvan" al protagonista...
¿Merece verse la película? Sin duda. Paltrow hace el papel de su vida y Phoenix (al que odiaba desde Gladiator) ha alcanzado la excelencia, la música, la fotografía: esa azotea, esas calles, la cámara que se mueve como si asistiéramos a un clásico de los 70, la secuencia del cumpleaños judío (como se diga) donde la primera parte la vemos a través de las fotografías de Phoenix...
Lo sorprendente es que James Gray solo haya filmado cuatro películas en su vida: tres obras maestras y Little Odessa, que no ha he visto. Entre Little Odessa y La otra cara del crimen pasaron seis años y entre La otra cara del crimen y la Noche es nuestra siete. Two lovers es de 2008, aunque a España llegó tarde.
Pero quería escribir de ese final que puede ser el mejor del año. Mi amigo David me comentó que no le había gustado, y estaba de acuerdo hasta que la volví a ver. Ningún final tan devastador por la mediocridad de la vida presente y futura como éste. Phoenix pasea por la playa, ve el guante y después el anillo que era para la "otra" y entonces se marcha a la fiesta donde está Vinessa: el llanto de Phoenix, "felicidad" dice, ¿nos lo creemos?, no si tenemos en cuenta que, en el siguiente, abrazados, lo vemos con los ojos abiertos como platos, inquietante, antes de que el abrazo en plano general, ya sin los ojos de Phoenix, cierre la película. Me inquietaron al acostarme los ojos de Phoenix y me han inquietado al despertarme.


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1 comentarios:

kuro... dijo...

Es una mierda de final. Una cagada total y absoluta. Ni planos fijos, ni planos especiales, ni nada. Bueno, por no mencionar esa mirada, que creo que es al propio espectador.