viernes, 21 de enero de 2011

Furia, de Fritz Lang, en Murcia


Fritz Lang abandona Alemania camino a Norteamérica en 1934. No es un apestado: no es rojo ni judío ni negro. Para él no se puede aplicar el poema «Primero vinieron a buscar a los comunistas…». Metrópoli, con guión de la entonces su mujer Thea von Harbou, podemos considerarla paradigmática del arte nuevo, el futurismo, que propugnaban comunistas y nacionalsocialistas. Pero en El Testamento del Doctor Mabuse (1932), película en parte censurada, retrata cómo las ideas totalitarias infeccionan a la sociedad. O eso pensaron los nazis quienes, sin embargo, le ofrecieron dirigir la productora UFA (la mayor de Europa). Antes de su partida a Estados Unidos ya había dirigido M, el vampiro de Dusseldorf (1931), donde nos muestra en una secuencia prodigiosa el linchamiento del asesino en serie interpretado por Peter Lorre.
Y llega a Hollywood (después se escribirán cientos de artículos: qué obra es superior: la alemana, la norteamericana o su regreso a Europa Para mí Hollywood) y dirige y participa en el guión de Furia (1936).
Joe Wilson (Spencer Tracy) llega a un pueblo donde le acusan de un delito que no ha cometido: es el «otro», el extranjero (el falso culpable que tanto juego dará a Hitchcock): lo juzgan los periodistas, los políticos… finalmente el populacho, que quema la cárcel, y lo da por muerto. La irracionalidad de las masas, la posibilidad de que todos nos comportemos como asesinos en ciertas circunstancias.
Desde ese momento no parará hasta encontrar venganza… venganza con juez, con jurado, con silla eléctrica…
El final, que no desvelaré, no convenció a Fritz Lang que le reconoció a Peter Bogdanovich en una entrevista que le fue impuesto por la productora.

PD. Pensaba en esta película y en otras como Incidente en Ox-Bow de Wellman mientras veía al joven detenido y ya excarcelado por la agresión al Consejero. Los medios de comunicación hemos publicado su nombre y apellidos, su dirección, el bar de sus padres; de consumidor de marihuana (en cuya legalización muchos creemos) pasó a ser un hincha violento… ¿Tienen razón sus amigos en que no ha sido más que un cabeza de turco? Todo parece indicarlo: las palabras del Consejero que negó que participara en la agresión, la celeridad de su detención y los argumentos que daban, fijándose más en su ideología (la compartamos o no) que en las motivaciones que pudiera tener. Era, para decirlo claramente, el culpable perfecto: la derecha podía culpar a la izquierda en general (sin matices como acostumbra nuestro Presidente) y la izquierda a la extrema izquierda. Y todos, si no con la conciencia tranquila, por lo menos contentos de pasar página.
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2 comentarios:

davidgore dijo...

Dejate ya lo del consejero, que pareces más afectado que él mismo, jajaja. Voy a ver si me hago con ésta película.

Saludos tio.

Jaime Parra dijo...

Tienes razón, no más agresión. Ayer sí quería escribir sobre la manifestación en defensa del detenido (muy buena la fotografía de portada de la Opinión) con unas 500 personas exigiendo saber quién filtró tantos datos del detenido a la prensa. Evidentemente tuvo que provenir de Delegación de Gobierno.
Cada vez me cuesta más identificar con los grupos antisistema (con grupos de cualquier tipo), pero evidentemente fue una cacería para que se dejara de señalar al PSOE. Tal vez al Delegado del Gobierno le hubiera venido bien filtrar la otra teoría que maneja su partido: el ajuste de cuentas... Así hasta conseguiría que el PP quedara con el malo.
A partir de ahora: Año Santo y agresión a Pedro Alberto Cruz, dos temas que me prohibo. Aunque no lo firmo con sangre.
Salud