martes, 22 de febrero de 2011

¿Por qué alguien querría ser concejal?


La pregunta, al principio, era más amplia: ¿por qué ser político? Pero incluso entre los honrados se puede entender cuando se habla de "erótica del poder" (aunque pocos lo reconozcan).
"Y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores", escribió Rubén Darío. Y así algunos políticos se comportan como la más hortera de las estrellas de rock: ¿Mike dejaba satisfecha a Marianne? ¿Berlusconi a sus velinas? Pero tampoco pueden hacerse muchas ilusiones: en el Presidente y Miss Wade (Rob Reiner-Aaron Sorkin), Michael Douglas le tiene que recordar, antes del acto (del sexo), que sigue siendo humano a Bennig.

Olvidándonos, por tanto, de "erótica del poder" en el caso de un concejal y también de "servicio público", quedan tres opciones.
1. Prestigio social: pero es difícil encontrar una profesión más indigna, con menos respeto entre los conciudadanos. En una encuesta no creo que el político aparezca mucho mejor valorado que el camello o la prostituta.
2. Masoquismo: las interminables reuniones de partido, las comisiones de seguimiento, las juntas de gobierno, recepciones (las religiosos), plenos interminables y, lo peor, inútiles. Puro Masoch en vena.
3. Aburrimiento: Equis personas han hecho cuentas: las cuatro próximos años van a ser muy largos: si no soy ya estadístico, unicamente paro, lo seré pronto. Tomen un pueblo como Caravaca sin cine, con teatro para abuelos y deportes para niños. Qué hacer entonces. Fingir que hacemos algo trascendente.

La loca de mi madre (vete a saber donde lo oyó) decía: "si estás aburrido date con una piedra en la espinilla". Lo probé, no funcionó. Pero con el sabio consejo de mi madre cualquier persona puede unir su aburrimiento y su masoquismo... sin llegar a los extremos gore de participar en la política.
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2 comentarios:

conguita dijo...

"En el fondo, esos tirititeros del dinero o de la vanidad, esos espontáneos parásitos de cámaras y de presupuestos son producto del sistema. Ese es el riesgo que ya hemos visto en otros países. ¿Acaso Berlusconi, desde la alta magistratura electoral de su Estado, no representa el triunfo de la Europa de los buscones? Cuando una trama de corrupción es más fuerte que un partido, ¿merece la pena meterse en política? Entre la dictadura y el cáncer político, la primera tiene remedio. El segundo acaba con la esperanza. Y sin ella ni sistema de partidos, ¿qué nos queda?"

en cualquier caso, eligo puta.....

Jose dijo...

En mi casa también he escuchado desde niño lo de la piedra y la espinilla y también se lo diré a mi hijo cuando se aburra, ja ja ja.

Saludos de un lector habitual.