jueves, 31 de mayo de 2012

Boston y la zona azul caravaqueña


Caravaca es azul
A unos cuantos bostonianos les dio en 1773 por arrojar al mar el té inglés. Poco importaba el impuesto sobre esta bebida insulsa que nadie probó hasta que se descubrió que casaba bien con el whiskey. Los americanos querían continuar con sus matanzas de indios. En Francia desocupados aristócratas  y desocupados burgueses acordaron (Juramento del Juego de la Pelota) en 1789 cortarle la cabeza a sus enemigos para luego rebanársela unos a otros. Igual que los impuestos del té, descarten la explicación marxista de los pobres y el aumento del precio del pan. 

Dos actos insignificantes dieron lugar a sendas revoluciones. ¿La zona azul será para el Gobierno municipal de Caravaca su Motín de Esquilache —nada cambió— o la Carta Magna que obligaron aceptar a Juan sin Tierra en 1215?
La zona azul, el menor de los problemas, como punto y final de una serie de despropósitos: una Glorieta pensada con los pies; un contrato con la UTE Caravaca redactado con los pies; los trabajadores de Caravaca Jubilar; museos sin fuste a los que se les añade otro similar; un Auditorio que no se podrá pagar… hasta Estopa cancelada con las ganas que mi prima de Almería tenía de verlos en directo. Pero pagar por aparcar ha caldeado los ánimos.
¿Nos declaramos insumisos y usamos la multa que cobra una empresa privada para escribir cartas a la novia, papiroflexia, ensuciar las calles….? ¿Qué recurso le queda a un Gobierno cuyo pueblo entero, a lo Fuenteovejuna,  se insubordina? Rectificar, dimitir en pleno, esconderse en palacio…
Y todo por un error de comunicación: Caravaca no es azul por los colores del Partido Popular o porque el Ayuntamiento necesite dinero. ¡Qué va! Todavía tienen tiempo de presentar la zona azul dentro de una campaña de la Concejalía de Deportes o de Sanidad con bando del Alcalde: «Caravaqueños la obesidad entre nosotros se ha disparado; dada la falta de voluntad del común hemos adoptado medidas urgentes —que para eso nos pagan—. El ejercicio relacionado con dejar el coche en casa prevendrá enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, artrosis, infertilidad…». Tan sencillo: gracias a la zona azul se salvarán vidas o se vivirá más tiempo.
Si deciden declararse insumisos los caravaqueños y la revolución comienza en la Ciudad Jardín, esperen por favor hasta el lunes que este fin de semana me pilla bailando en Barcelona.
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1 comentarios:

Jopo dijo...

Grupo en facebook: No a la zona azul de caravaca