jueves, 24 de mayo de 2012

Burros celosos


«Después de haber presentado a simpáticos y dóciles pájaros que arrancan los ojos de los hombres ¡debió hacer usted una historia de flores cuyo perfume envenena a la gente...!», bromea Truffaut con Hitchcock. Este le responde: «¡No, no! Hay que presentar flores que se coman a los hombres».

El terror aparece porque los pájaros parecen inofensivos, no se trata de halcones o de águilas. Además, el Maestro nunca explicita el porqué de la amenaza (sí Daphne Du Maurier en su cuento Los Pájaros).
¿Una venganza de la Naturaleza? Argumento que escucho de algún ecologista y pienso que ésta debe estar ciega o andar con venda como la Justicia española porque casi siempre elige para las catástrofes naturales los países que menos contaminan.
Un gijonés de 63 años fue atacado por un par de burros cuando les daba de comer. Comportamiento (al decir de los expertos) extraño el de estos burros carnívoros que se lo hubieran merendado de no aparecer por ahí un vecino. ¿Ha desquiciado el siglo XXI también a los animales? ¿El cordero ahora león; el león cordero?
Los ha transformado en humanos, con sus sentimientos de amor y celos («el monstruo de ojos verdes que se burla de lo que se alimenta»): los burros se los había prestado un amigo y los animales, al parecer monógamos, se sintieron utilizados. 

Los ojos arrancados

 
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