jueves, 19 de septiembre de 2013

Redirigir la ira interclasista contra el Estado central: Cataluña y España

Diada 2013
El éxito indudable de la II Diada conscientemente independentista -aunque en un artículo de Javier Cercas, (al que volveremos), en el que pide unas elecciones autonómicas en clave plebiscitaria, duda de que CiU mantenga con un programa independentista todos sus votantes o que en el caso contrario PSC-PSOE los conserve si se muestra contrario a la independencia- ha generado un sinfín de escritos de los que me gustaría quedarme con dos -o con parte de dos- que se relacionan: el primero, de Enrique Gil Calvo, titulado Oportunidades, señala el éxito de la movilización colectiva catalana y lo explica mediante el concepto de "estructura de oportunidades políticas" desarrollado por Chuck Tilly y Sid Tarrow" "una contingente conjunción de coincidencias fortuitas presididas por la debilidad del poder público, la deslegitimación de las autoridades, la pérdida de confianza en las instituciones y la volatilidad de las alianzas de clase, que favorece durante un breve lapso de tiempo las oportunidades de ruptura del statu quo en vigor. Ahora o nunca".


Válido para países semejantes a España como Grecia, Portugal o Italia, este concepto, sin embargo, en Cataluña muestra diferencias porque: "los independentistas acertaron a redirigir la ira interclasista contra el Estado central". El tan manido "Madrid nos roba" que sustituye la lucha de clases; o minimizan los defectos y las competencias de la casta política catalana para culpar al expolio fiscal o a la casta política española.
Por su parte, Juan-José Ganuza (catedrático de Organización de Empresas en la Pompeu Fabra) en Las prisas por lanzar Cataluña, SA ("la independencia es un mal negocio. Y el momento presente es el peor para decidirlo) para la urgencia de Cataluña independiente se vale del término gambling for resurrection, que el mismo traduce por "de perdidos al río" ("es lógico que en la actual situación de crisis y desesperanza, una opción que antes se desdeñaba por sus riesgos se muestre mucho más atractiva. Pero esto es un error. El riesgo solo empeora las cosas y no convierte las malas decisiones estratégicas en buenas. De hecho, el gambling for resurrection explica gran parte de la actual crisis financiera, donde bancos y empresas con problemas asumieron riesgos excesivos y solo consiguieron empeorar su situación, y la de todo el sistema financiero en su conjunto").
¿Cómo ha ocurrido este fenómeno de que gran parte de la población catalana haya desplazado su legítima rabia contra los políticos que han gobernado para una minoría hacia una huida hacia adelante -no sé si hacia el precipicio a lo Thelma y Louise- que les lleva a pensar que la pobreza catalana y la desaparición del Estado del Bienestar cambiará con la independencia o que la "empresa Cataluña" será más eficiente que la "empresa España"? Aquí tendríamos que remitirnos al artículo de Javier Cercas Democracia y derecho a decidir: "Es posible que en los últimos tiempos estemos viviendo en Cataluña una suerte de totalitarismo soft; o, por usar de nuevo el término de Pierre Vilar, una suerte de "unanismo": la ilusión creada por el temor a expresar la disidencia".
El totalitarismo soft no es un fenómeno extraño a otras comunidades autónomas: En la Región de Murcia, con el tema del agua, se vive ese mismo "unanismo" del que habla Cercas para Cataluña: ha conseguido el PP, partido que gobierna la Comunidad Autónoma, que se convierta en un ficticio primer tema de preocupación de la ciudadanía, ocupando un protagonismo en la agenda de medios de comunicación o políticos del que debería carecer, ha conseguido que la oposición representada por el PSRM-PSOE deba contrarrestar el "agua para todos" con un lema igual de ridículo y, sobre todo, no ha dividido a los ciudadanos en buenos o malos murcianos, sino como en Cataluña solo existen los que siguen la consigna del "agua para todos", ni lugar para la disidencia existe (es una exageración: fuerzas políticas minoritarias, movimientos ecologistas, blogueros... han intentando desenmascarar lo mucho de mentira -o de beneficio para unos pocos- que esconde).
En Murcia, la crítica al monotema murciano se queda en blogs y pintadas
Mejor "unanismo" (adoctrinamiento, subvenciones a los medios de comunicación...) que totalitarismo soft. Pero incluso los países totalitarios tuvieron sus disidentes, que no se encuentran en Cataluña o se esconden o son incapaces de, en este momento de debilidad del poder político y las instituciones, presentar un nuevo proyecto que satisfaga a los ciudadanos de Cataluña y del resto de España. 
Juan-José Lanuza enuncia cuatro consecuencias negativas de la independencia: 1. Se rompería la unidad de un mercado con el resto de España. 2. Perderemos capital humano. La marca Cataluña se depreciará. 4. Una condición importante para que se genere actividad económica es que las empresas piensen que las reglas de juego están claras y que los reguladores son independientes y no están capturados por las empresas domésticas dominantes.
Siguen faltando voces, esos disidentes que no solo expresen lo negativo de la ruptura entre Cataluña y España, sino lo positivo de esta relación en el pasado, presente y futuro.




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2 comentarios:

Gonzalo Ramos dijo...

Si muchos políticos y periodistas de los grandes medios tuvieran una forma expresarse tan lúcida, didáctica y educada como la tuya es posible que no hubiera esa tirria que hay entre los que habitamos a este lado de la península ibérica. Creo que entre extremeños, catalanes, madrileños, andaluces, murcianos y demás, tenemos más en común de las que muchos se creen y que no nos separan tantas cosas como nos quieren hacer creer algunos, aparte del acento y ciertos aspectos del carácter. Habiendo vivido 4 años en Cataluña y sin tener ni papa de catalán me trataron estupendamente. Pero claro, igual no tuve esa mala suerte de ir a parar a esa panadería catalana tan famosa donde parece que todo los anticatalanes del mundo que van por allí tienen la desgracia de visitar, esa donde no te venden pan si no hablas en catalán.

Saludos.

Jaime Parra dijo...

Muchas gracias.
Conforme pasan los días, en lugar de serenarse y pensar en el bien común, unos y otros se enquistan en su "razones"
Esperemos que recapaciten si merece la pena
Un saludo