viernes, 1 de octubre de 2010

Un rostro de mujer, de George Cukor (1941): uno de mis weepies favoritos de los 40



Un rostro de mujer (Woman's Face, 1941) responde a lo que en Estados Unidos se llamaban women´s film o weepies. Películas de mujeres y para mujeres, en las que había romance, traiciones, infidelidad y, en muchas, una veta criminal en las que se confunde melodrama y noir. 
La década de los 30 fue la de las Stanwyck, Dietrich, Garbo, Davis y, por supuesto, la de la protagonista absoluta de Un rostro de mujer, Joan Crawford. Pero en los 40 (probablemente por las mejoras técnicas que se introducen en el cinematógrafo) el público comienza a interesarse cada vez más por géneros de acción como el negro o el western donde el protagonismo recae en el hombre y la mujer asume dos roles: femme fatale o next girl door. El código de censura que se aplicó de 1934 a 1967 en la práctica censuraba más ferreamente los «malos» comportamientos femeninos que los masculinos. La mujer en el cine acabaría siendo representada por algo tan vulgar como Doris Day. Sin embargo, durante unos años convivieron y se mezclaron las películas para mujeres con los géneros en boga. La censura la sorteaban hábiles guionistas, en esta Donald Ogden Stewart y Elliot Paul, y los directores con sus puertas cerrándose y sus fundidos. El resto lo añadía la memoria del espectador que había visto a estas mismas actrices años antes como «mujeres liberadas» (en terminología de la época). 
Un rostro de mujer además la dirige George Cukor, considerado como el mejor director femenino. Algunos críticos consideran que su homosexualidad le hacía más sensible al universo femenino. Ese debate se me escapa: lo cierto es que cuando lo despidieron de Lo que el viento se llevó (precisamente por sus inclinaciones sexuales), tanto Olivia de Havilland como Vivien Leigh, acudían todas las noches a su casa para ensayar las escenas.
En la película de Cukor, del año 41, una mujer con el rostro desfigurado dirige desde un mesón una banda de delincuentes. Odia a todo el mundo menos a un seductor interpretado por Conrad Veidt (el nazi de Casablanca) y a un cirujano práctico, Melvyn Douglas. Uno la quiere por lo que es y otro por lo que puede ser. Chantaje, adulterio, asesinato, redención… todo comienza en un juicio y un flashback que nos hace retroceder dos años cuando los protagonistas se conocen. Después de Un rostro de mujer, la carrera de la Crawford comienza un rápido declive sólo interrumpido por Johnny Guitar y Qué fue de Baby Jane. Pero durante años solamente ella podía mirar de igual a igual (o por encima del hombro) al Clark Gable más macho.
Pd. Hay una versión anterior de Ingrid Bergman antes de llegar a Hollywood.




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