jueves, 1 de septiembre de 2011

Una de Rosa Montero: sobre Vacaciones en Paz


Paro de escribir esta columna y me miro en el espejo, temeroso de haberme convertido en Rosa Montero.
Todos los años, más en verano, cae un artículo suyo sobre el abandono de perros en las gasolineras, bárbaros festejos populares… Cada vez que finaliza agosto me impongo la obligación de escribir un artículo inútil sobre la lucha del pueblo saharaui para recuperar, más acertado, alcanzar su independencia.
Excepto algún Peter Singer o algún Adolf Hitler, ningún amante de los animales, tampoco Rosa Montero, equipará la vida de un hombre con la de un perro (aunque sea el título de una excelente película de Lasse Hallström: Mi vida como un perro). Pero una columna sobre no apedrear gatos y otra sobre la responsabilidad española con el Sáhara Occidental sirven para lo mismo: para nada.

 
El Sáhara no tiene ninguna celebridad que apoye su causa (si la cara visible del pueblo saharaui en España resulta ser un actor con necesidad de promocionarse, como Willy Toledo, poca esperanza les queda) y sí poderosos enemigos: Marruecos, Francia… y, por supuesto, los tibios, como el próximo ex Presidente, al que Moratinos enseñó lo que no logró Jordi Sevilla: «política exterior en dos días» (la actitud de los socialistas de base sí ha sido siempre de apoyo al Sáhara libre).
Ciento cincuenta y cuatro niños han disfrutado este verano de sus vacaciones en Murcia; mil en la región desde que se puso en marcha Vacaciones en Paz. Algunos pudieron quedarse, como Lala Mohamed, que vive en Moratalla. Contaba cierta frustración que sintió tras regresar al Sáhara después de su primer verano español: «¿Por qué nosotros no podemos tener eso? ¿Qué hemos hecho para merecer vivir en el desierto?».
A la espera de una revolución que prenda en el Magreb y con ella arda la carta otorgada de Mohamed VI y los sueños de Occidente de apoyar tiranos que combaten terroristas fabricados por ellos mismos para convencernos de que no son una clase parasitaria; solo nos queda agradecer el cariño con que muchas familias han cuidado este verano de niños saharuis.
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lástima que un buen artículo tenga un borrón en lo que se refiere a "...no tiene ninguna celebridad que apoye su causa (si la cara visible del pueblo saharaui en España resulta ser un actor con necesidad de promocionarse, como Willy Toledo...".
En primer lugar, Guillermo Toledo está trabajando de forma muy honesta y arriesgada por la causa saharaui. Podría ser al revés, que su participación pública (visto de qué lado está "el poder") le trajese consecuencias negativas en su carrera. Nadie se va a El Aaiun a manifestarse por la libertad del pueblo saharaui para promocionarse. Los actores y actrices se promocionan en las "alfombras rojas" no jugándose el tipo con una policía como la marroquí en el Sahara ocupado. En cuanto a "celebridades que apoyen la causa", afortunadamente, hay un gran elenco y es digno de destacar. Si queremos empezar por el fallecido premio Nobel José Saramago y seguimos con Eduardo Galeano para entrar de lleno en el cine con Bardem y una larga lista de ilustres compañeros; músicos, escritores... Algunos compromisos con la causa son de corte mediático, que es importante desde el punto de vista de la difusión del problema, otros (como el del escritor Gonzalo Moure) llegan a poner en marcha un proyecto de bibliotecas en los campamentos y actividades de "animación a la lectura". En fin, la lista de ejemplos sería interminable. Dicho lo cual, le agradezco sinceramente su apoyo a través del artículo publicado. Para que el pueblo saharaui alcance su libertad, todas las manos son importantes y bienvenidas.
Jesús Molina. Secretario de la asociación Vacaciones en Paz, promotora del programa de acogida familiar de niñas y niños saharauis.

Jaime Parra dijo...

Gracias Jesús por la parte que te gustó.
Podía haberme ahorrado lo de Toledo. Pero unas declraraciones recientes "Si los saharauis retoman las armas, les ayudaria a conseguirlas" suyas me parecieron más que nada autobombo (sin negar el derecho al Sáhara a defenderse de Marruecos o a luchar por su independencia: quizá sea un poso de cristianismo "que tu mano derecha..."). Javier Bardem no tiene problemas para trabajar porque es un actorazo (pero los gustos son subjetivos: a mí Toledo nunca fue de mi agrado, pero se le reían mucho las gracias en 7 Vidas, quizá hasta que hiciera declaraciones como las de Orlando Zapata). Pero en el caso de los Bardem, como en el de Toledo, es más probable que consigan alienar a la mitad de la población española de la causa del Sáhara (¿culpa suya? No, evidentemente, de una sociedad tan ideologizada que ve o no ve una película si sus protagonistas se definen en la vida real como de izquierdas o derechas). El prestigio y la categoría intelectual de Galeano o del fallecido Saramago son incuestionalbes. Pero cuántos lectores quedan, aunque la guerra de Libia se ha podido titularla "guerra de Bernard Henry Levi.
Por una celebridad que apoye una causa con éxito entiendo un Richard Gere y los demás actores budistas que en unos años pusieron de moda la causa tibetana o sobre todo Angelina Jolie o Madonna, que visitan cinco minutos cualquier campo de refugiados y es noticia, desde periódicos sesudos a revistas del corazón. Sociedad del espectáculo más que del contenido. Cinco minutos de la pareja Angelina Jolie-Brad Pitt en los campamentos de Tinduf y unas declaraciones posteriores sobre su derecho a la libertad harían mucho más por poner de relieve la ocupación del Sáhara que cualquier iniciativa de la última década. Kissinger se burlaba de España y Marruecos diciéndoles que no conocía el Sáhara Occidental y que se hubiera muerto igual de feliz sin saber dónde estaba. Para la inmensa mayoría de la población mundial en esas estamos. Solo unos pocos, como vuestra asociación, mantienen viva en España la causa del Sáhara y el recuerdo de la responsabilidad de nuestro país.
Un saludo; Jaime Parra.