martes, 1 de noviembre de 2011

Morning glory: para fans de Rachel McAdams que crean que Harrison Ford todavía puede hacer un papel

Morning glory resulta ser a la vez una comedia de oficina (un programa de entretenimiento matutino), una comedia paternofilial (la relación Rachel McAdams-Harrison Ford), otra romántica y otra crítica con el papel de los medios de comunicación...
Juega en esa liga de las comedias Hollywood un tanto desasistida, que no es ni comedia adolescente ni de treintañeros ni rarita (las tres en un momento de esplendor): aquí podría jugar a ser el Cukor de La costilla de Adán o el Sturges que da la vuelta a la comedia capriana... Pero, por fortuna, no tira hacia la comedia romántica (o no profundiza en ella), ni excesivamente en la paternofilia (no es la excelente Educando a J), ni es un capítulo de The Office ni estamos en Primera plana... Qué queda entonces: el trabajo de Rachel McAdams, el mejor papel de su vida de Harrison Ford (quizá porque su cara solo expresa la estupefacción de un periodista de raza convertido en un entretenedor), un par de chistes: Rachel le espeta a Harrison: "hace mucho que se debatió si entretenimiento o información y tu bando perdió" o (ahora Harrison a Rachel) "la mitad de tu público perdió el control remoto, la otra espera que la enfermera les dé la vuelta". Todo sin tomarse en serio ese papel crucial que juegan, o deben jugar, los mass medias y bla, bla, bla....
Rachel McAdams (De boda en boda, La sombra del poder, Sherlock Holmes, el próximo Malick) está dotada para estar ya en primera división, compitiendo con la Anne Hathaway de El diablo viste de Prada (no es mejor película que esta otra) o con Amy Adams (un peldaño por encima de las otras dos). Espero que en Medianoche en París Woody Allen le haya dado ya el papel que merece... (si en diez minutos de película no ha aparecido en siete u ocho planos, lo mismo que Marion Cotillard, no veo otra del genio neoyorquino.

"Es un entretenimiento prefabricado, admitámoslo, pero resulta placentero ver que la ecuación funciona con tanta astucia (...) La película hace honor a los tópicos de la comedia de oficina sin permitir que se hundan en el cliché" (Colin Covert: Minneapolis Star Tribune ).

PD. El flequillo que no para de arreglarse Rachel McAdams.

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