lunes, 7 de mayo de 2012

SOS 4.8, ¿cómo se mide el éxito o el fracaso?

Primera y última Jagermeister
Doy fe de que Murcia capital se llenó de pulseras amarillas (también de las otras, ¿cuántos amigos de amigos de algún organizador o el consejero PAC entraron gratis? Y los 500 periodistas acreditados, ¿escribieron crónicas o se pegaron la fiesta en el Festival?).

La Plaza de las Flores el sábado se encontraba de bote en bote (también otros fines de semana de esta primavera. Quizá no exista tanta relación entre el lleno de las Flores y el SOS: otro distinto hubieran bareado las mismas personas... pero sin pulsera amarilla).
32.000 personas cada día, según Pedro Alberto Cruz. Mi impresión es que el viernes 4 hubo mucha menos gente que el año pasado, no así el sábado 5. 
Pero el número no tiene demasiada importancia: Paris Hilton y sus diez mejores amigas gastarían en un fin de semana más que quinientos soseros. Y quinientos soseros más que tres mil pensionistas. Por ejemplo.
Aunque también es cierto que los adolescentes, los jóvenes en general, o quien pretende continuar siendo joven, gastan más dinero que a otras edades (escribe Naomi Klein en el subcapítulo El adolescente global de No Logo: "Laurie Klein, de Just Kid Inc., una empresa estadounidense que hizo un estudio de los adolescentes chinos, descubrió que si bien la mamá, el papá y los abuelos pueden prescindir de la electricidad, su hijo único suele disfrutar de lo que se conoce como "el síndrome del pequeño emperador", que ella denomina el fenómeno "del 4-2-1": cuatro ancianos y dos personas mayores se privan de todo para que un niño pueda convertirse en un clon de la MTV").
También Naomi Klein recuerda el famoso Viernes Negro de Marlboro (2 de abril de 1993) cuando anunció que rebajaría un 20% el precio de sus cajetillas. En un contexto de crisis los padres preferían marcas blancas, sin embargo, el adolescente o los jóvenes no casados, o sin hijos, todavía estaban dispuestos a pagar un sobreprecio por la marca (los festivales de música se han convertido en una oda a las marcas que los patrocinan que a veces tienen más importancia parece que los propios artistas). De todas formas, no es de los 90 esa búsqueda de la actitud joven: ha movido la publicidad por lo menos desde la década de los 50 como demuestra Thomas Frank en La conquista de lo cool (reseña anterior aquí). Y los actores de Friends cobraban más que los de Diagnóstico asesinato porque su público, mucho más joven, podía permitirse comprar los caros anuncios de los intermedios.
Poco aporta por tanto el número de personas ni las palabras del Consejero de Cultura, "hoteleros, restauradores y, en definitiva, todos los servicios han mostrado su entusiasmo por esta edición en la que el consumo en el sector turístico se ha visto incrementado, por lo que podemos hablar de un éxito absoluto". El éxito debe poder cuantificarse... económicamente. En mi pueblo de Caravaca las Fiestas de Mayo (también los Años Jubilares) se califican siempre de éxito, o de éxito absoluto si les gusta a los políticos inflar las palabras como al Consejero. Pero nunca se realiza un estudio serio de cúanto ha reportado en realidad (y los hosteleros y comerciantes -con la boca pequeña- siempre se quejan de que no ha resultado tan rentable el evento como esperaban). Y, por supuesto, ni comerciantes ni hosteleros ni políticos hacen una autocrítica para saber en qué mejorar en próximos años. 
En la pasada edición, volviendo al Consejero: "Cruz resaltó el impacto económico de la pasada edición del festival, estimado en cerca de 24 millones de euros, de los cuales 1.157.000 euros son gastos directos de producción en empresas de la Región, a los que se suman más de medio millón de euros de aportación por patrocinio, más de 10.000 euros de ingresos por merchandising, casi un 1,5 millones de euros por la venta de entradas, cerca 1,4 millones de euros en ingresos de los hoteles y casi 7,7 millones de euros de gastos de los asistentes en el festival. A esto se le añadiría el impacto económico indirecto de diez millones de euros por las apariciones de la Región en medios de comunicación, según la empresa Sofres". ¿Resultan correctas estas cifras de Pedro Alberto Cruz o son un brindis al sol? ¿No debería esperar al estudio de este año antes de calificar el SOS de un "éxito absoluto"?
Conclusión: Lo importante viene en la próxima edición, la sexta: ¿tras cinco ediciones puede sobrevivir sin ayudas públicas? Una continuidad en el tiempo parece deseable, pero no a costa de sobredimensionarlo con dinero público (el año pasado se quejaron los organizadores del cercano Low Cost, sin posibilidad de traer cabezas de cartel extranjeros... y cualquier asistente al Sonar, al FIB o al Primavera Sound sabe cuánto cuesta un festival que no depende de lo público). 
Si el SOS -sin que merme en exceso la calidad de los grupos-, sobrevive en el tiempo sin subvenciones podrá hablarse de que se encuentra en el camino del éxito económico. Es decir, cuando las entradas cuesten lo que deberían, si se debe suspender o no van las 64.000 personas -regalaron tantas entradas que quién no iba a ir a darse un garbeo- de este año, habrá que deducir que el éxito (o no) ha sido artificial.

PD. De la música y de la organización (un desastre el transporte) que hable quien entienda. Y también que opinen sobre si el Partido Popular, ese de los curas y las procesiones, subvencione un Festival (para adolescentes sobre todo) donde resulta más barato (e igual de fácil) consumir dorga que cerveza.
Si Pedro Alberto Cruz subvenciona el cristal en 2013, olvido todos mis prejuicios con las subvenciones. Si para las Fiestas de Primavera subvenciona las setas, olvido todos mis prejuicios con el PP. Palabra.

Un youtubero con gusto ha grabado una selección musical del sábado 5 en el SOS

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2 comentarios:

Fuste dijo...

¿Y no es posible ver el impacto económico de años anteriores?

Jaime Parra dijo...

El año pasado según el Consejero "Cruz resaltó el impacto económico de la pasada edición del festival, estimado en cerca de 24 millones de euros, de los cuales 1.157.000 euros son gastos directos de producción en empresas de la Región, a los que se suman más de medio millón de euros de aportación por patrocinio, más de 10.000 euros de ingresos por merchandising, casi un 1,5 millones de euros por la venta de entradas, cerca 1,4 millones de euros en ingresos de los hoteles y casi 7,7 millones de euros de gastos de los asistentes en el festival. A esto se le añadiría el impacto económico indirecto de diez millones de euros por las apariciones de la Región en medios de comunicación, según la empresa Sofres". Recuerdo que la oposición puso en duda estas cifras. Pero no ofreció otras alternativas, creo. Un saludo