martes, 5 de abril de 2011

La Teoría King Kong, de Virginie Despentes


Lo peor de Teoría King Kong es su nombre. Virginie Despentes asegura, al principio del ensayo, que ella se parece más a King Kong que a Kate Moss (al final, en un capítulo titulado King Kong Girl, incide en que el monstruo de la película de Peter Jackson, la versión de la que ella habla, no tiene género. Para atacar entonces los conceptos de feminidad y masculinidad).
"La feminidad: puta hipocresía. El arte de ser servil". Bebe, fuma, folla sin remordimientos, lo que la sociedad le ha dicho que es un comportamiento masculino o viril.
Tras un comienzo interesante sobre el papel de la mujer en sociedad e, incluso, lo castrador que los géneros en última instancia resultan para el hombre: la mujer, esclava del hombre; el hombre, esclavo del Estado, madre castradora.
En el segundo capítulo habla de la violación que sufrió siendo adolescente, la rabia de no defenderse (a pesar de llevar un cuchillo en el bolsillo) porque no es propio de mujeres: "Estoy furiosa contra una sociedad que me ha educado sin enseñarme nunca a golpear a un hombre...". Y destaca que películas como La última casa a la izquierda de Wes Craven o El ángel de la venganza de Abel Ferrara comiencen con una violación y acaben con un baño de sangre de los violadores. Los directores, todos hombres, parece que se preguntán por qué no hacen ellas lo mismos. Doble culpabilidad: tanto si se defienden como si no. Cuánto daño hizo María Goretti.
La revelación le llegó a Virginie Despentes tras leer un ensayo de Camille Paglia: "Es un riesgo invitable, es un riesgo que las mujeres deben tener en cuenta y deben correr si quieren salir de sus casa y circular libremente. Si te sucede, levántate, dust yourself, desempólvate, y pasa a otra cosa. Y si esto te da demasiado miedo, entonces quédate en casa de mamá y ocúpate de hacerte la manicura". Riesgo inevitable, inherente a la condición femenina, por lo que se debe valorar la capacidad de recuperación y desvalorizar la violación. "No anulaba lo pasado pero sí su alcance", escribe Despentes. Y termina señalando que el masoquismo que viven algunas mujeres no es hormonal, sino un sistema cultural impuesto.
En el siguiente capítulo, habla de su época como prostituta. Una buena época, por lo que critica a quien desde posiciones feministas piensan que todas las prostitutas son víctimas conscientes o inconscientes. "No hay diferencia entre sexo pagado e interesado y es borrosa entre prostitución y seducción". Para ella la moral imperante, en este caso la moral de mujeres casadas, divorciadas, que reciben una pensión, dice: "Ninguna mujer debe sacar beneficios sexuales fuera del matrimonio". Con esta táctica se atrae, se obliga, a que el hombre tampoco salga de la célula familiar. Despentes opina que "aquellas que se dejan follar gratis deben seguir diciendo que su opción es la única posible". Toma partido por las feministas pro sex como Jane Almodovar o Carol Queen en vez de las feministas conservadoras pro - censorship (no prostitución, no pornografía...).
El siguiente capítulo es sobre la pornografía. Para ella , a las elites "no es la pornografía lo que molesta, sino su democratización"; además de que la pornografía se la pone dura a un hombre, moja a una mujer sin poder controlarlo: "lo que la líbido dice de mí no siempre me agrada". La actriz porno, para Virginie Despentes, se comporta como un hombre, es la protagonista, ha transgredido un tabú: "en las películas, la actiz porno despliega una sensualidad masculina. Para ser preciso, se comporta precisamente como un marica en un backroom". La cuestión entonces es minimizar a la actriz porno, no darle voz., como cuenta que ocurrió con su película Fóllame y la codirectora y guionista Corale Trinh Thi, que es o fue actriz porno, a la que se negó desde la crítica cualquier capacidad para dirigir o escribir. Sin embargo, en el género todavía hay clases y pone como ejemplo Paris Hilton; un presentador francés le preguntó por su vídeo porno y ella lo miró como si fueran Bogart y Lorre en Casablanca. La moral, la puta moral, para burgueses y proletarios.
No me resisto a volver a citar a Virginie Despentes: "La feminidad: puta hipocresía. El arte de ser servil".




PD2. Fotografía de Tracey Emin
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3 comentarios:

conguita dijo...

Despendes decia ante las criticas negativas a sus novelas: "todos los hombres que hablaron mal de mi novela lo hicieron porque la tienen pequeña".
como para hablar mal de su ensayo....

Yo me quedo con el ultimo parrafo:

"El feminismo es una revolución, no un reordenamiento de consignas de márketing, ni una ola de promoción de la felación o del intercambio de parejas, ni tampoco una cuestión de aumentar el segundo sueldo. El feminismo es una aventura colectiva, para las mujeres pero también para los hombres y para todos los demás. Una revolución que ya ha comenzado. Una visión del mundo, una opción. No se trata de oponer las pequeñas ventajas de las mujeres a los pequeños derechos adquiridos de los hombres, sino de dinamitarlo todo. Y dicho esto, buena suerte chicas y mejor viaje..."

Jaime Parra dijo...

Pone bueno en el ensayo también a algún crítico cincuentón de la película Fóllame.

conguita dijo...

pues ya sabes que el critico, ademas de cincuenton...la tiene pequeña..jajajjaj