jueves, 17 de marzo de 2011

Soderbergh: popularización e infatilización del indie



Publicado en Teleprensa Murcia

Si Spielberg y Lucas enterraron el cine adulto norteamericano, más curioso resulta Steven Soderbergh que anuncia su retirada. Popularizó el cine indie con Sexo, mentiras y cintas de vídeo (1989) y lo infantilizó con Traffic y Erin Brockovich (ambas del 2000). 

Siempre ha existido un cine off Hollywood, con Cassavetes como figura principal del neoyorquino, y un Jarmusch o un Hal Hartley son anteriores a Soderbergh. Pero la ópera prima de este último logró premios en Sundance (creado en 1983) y en Cannes.
Vulgarmente podríamos afirmar que realizó la vasectomía al independiente, lo convirtió en género. Un camino transitado después por otros directores como David O. Russell (The Fighter, 2010): fotografía realismo feísta, montaje brusco, cámara en mano… y repartos increíbles con actores que fingen que todavía queda algo por inventar y sobre todo que necesitan el Oscar: Julia Roberts, por ejemplo, muy buena en la interpretación, pero las revistas discutían más sobre el tamaño de sus pechos (algún sujetador, no fue implante, pero la marca mejor preguntar a la columnista de al lado María S. Luengo Levi). A Soderbergh, como a Gus Van Sant, se les agradece el riesgo, más calculado en el primero. Del segundo, valen Elephant (2003) y Last days por todos sus Indomables y sus Milk (Gerry, 2002, recomendación de un amigo, me hizo plantearme no ver más que pelis de Capra).
Regresemos a Soderbergh que para eso se marcha, aburrido del cine aunque le quedan películas por estrenar con Cate Blanchet, Banderas, Damon, Douglas… se marchará muy bien acompañado.
Diez años más tarde filma mis dos películas favoritas: Un romance muy peligroso (1998), sí con J. Lo, y El halcón inglés (2000), un policíaco a la europea. A partir de ahí fue capaz de emborronar su magnífico alegato contra la droga y contra la solución policial como única válida (el discurso de Michael Douglas) con un final propio de Disney. Ya que acababa bien para casi todos por qué no para la embarazadísima Catherine Z. Jones en su mejor papel. Después, y ya siempre acompañado por el «Todo Hollywood» el remake, y sus secuelas, de Ocean’s eleven (la original del Rat Pack no era gran cosa). Pero con el mérito de alternar cine comercial y de autor. En su capítulo de Eros descubrimos que el erotismo no era su fuerte (comparen su historia con La mano de Wong Kar-Wai, lo mejor que ha rodado el taiwanés), por lo que no sorprende que en The girlfriend experience (2010) le saque tan poco partido a los indudables atractivos de Sasha Grey (como Los Directivos, también conozco nombres de actrices porno, aunque no españolas: el otro día tuve que buscar en Internet quién era la española liada con Macaulay Culkin). En Solaris (2003) versiona el clásico de Tarkovsky y, en las dos partes de Che, la hagiografía del guerrillero: como la canción de Johansen, Mc Guevara’s o Che Donalds. El mito todavía pervive y no va a Soderbergh de revisionista.
El buen alemán (2007) y ¡El soplón! (2009) ya nos muestran un director renqueante que tal vez sí necesite un descanso, pero con varias películas por estrenar en España quién asegura que entre ellas no se encuentra su obra maestra.
De Soderbergh hay que destacar también su faceta de productor: Michael Clayton, Buenas noches, y buena suerte y, sobre todo, el documental sobre Roman Polanski, una manera de conocer la acusación de violación, el internamiento y posterior huída del director de El quimérico inquilino.
Descansar de Steve Soderbergh (y que él descanse de nosotros) cuando se ojea su filmografía y descubres que en la última década poco suyo te interesa; tal vez sea lo mejor.
Quién sabe: ¿y si regresa renovado y mejorado como Terrence Malick que, tras veinte años sin rodar, ha dirigido las obras maestras La delgada línea roja y El nuevo mundo y tiene otras dos preparadas? ¿Y si no vuelve a rodar como Charles Laughton tras La noche del cazador? ¿Y si ya no tiene que decir como ese escritor que se queda paralizado ante la página en blanco?

PD. La actriz porno liada con el prota de Solo en casa se llama Irene López y no me gusta tanto como Mila Kunis.
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2 comentarios:

kuro dijo...

Una pena, así de claro. Sean más interesantes o no sus últimos trabajos, es un director que ha dejado implantado un prototipo y un sello único de identidad.

Magistrales "El Halcón Inglés" (muy recomendable), "Tarffic", "Solaris". Luegto tenemos "Sexo, mentiras y cintas de video" que supuso su debut, pero a decir verdad, no me entusiamo mucho cuando la vi (ya hace). "Full Frontal", un bonito e interesante experimento, pero para -indie- a acabar, "Bubble". "The Girlfriend Experience" anda sin verla, pero me huelo eso mismo que tu dices. Parece no haber sabido explotar de verdad ese campo tan sugerénte. Y bueno, hablar de las Ocean´s, es gastar llemas de los dedos.

Larga vida al cine indie, bien de la forma que Soderberg lo ha conducido y tratado, o bien de lo que otros hacen, han hecho y se hará.

Veremos a ver esos dos trabajos sin estrenar, dónde y cómo acaban.

Saludos.

Jaime Parra dijo...

Hola David, ahora que lo dices Bubble tampoco la he visto.
The girlfriend tiene su cosa, pero al director le interesa más retratar la crisis, el clima que provoca la crisis, siguiendo una prostituta de caché. Traffic, sin el final, me parecería perfecta.
Un saludo