martes, 21 de agosto de 2012

Ricote y la calle José Antonio Primo de Rivera como símbolo del socialismo español

Celedonio Moreno, alcalde socialista de Ricote
Gobernar requiere conflictos: de consenso en consenso (no es como el juego de la oca) no se avanza. 
En palabras del doctor en Sociología por Harvard, José Luis Álvarez: "renunció a aquello que es esencial a todo "partido", que es precisamente "partir", dividir, aunque sea a un país, para ganar". El catedrático habla del PSC y su sumisión desde siempre a la agenda que marcó CiU.
Pero es un problema del PSOE que sobrepasa Cataluña: a la mínima que una parte del país se opone a sus reformas (tenga o no razó la parte que se opone), retrocede: memoria histórica, Concordato y religión en general, federalismo... en la Región de Murcia el agua. Así el PSOE irritaba a los que nunca le votarán pero también a los que, poniendo en práctica sus ideas, les hubieran votado (además de perder votantes cansados de su táctica del avestruz). 
Como símbolo o metáfora de esa política del avestruz socialista, el ayuntamiento murciano de Ricote: su alcalde, el socialista Celedonio Moreno, decide cambiar el nombre de una calle que todavía se llama José Antonio (por el fundador de Falange e hijo del dictador anterior a Franco). Lo aprueba el pleno del Ayuntamiento con la abstención de dos socialistas y el voto en contra de dos populares. Pero la medida crea controversia y el PSOE, que no juega a ganar partidos, más bien a que los pierda el otro, ya recula: "la decisión está por tomar y no descarto que reconsideremos el acuerdo plenario", dice al periódico La Verdad el alcalde socialista de Ricote.
El símbolo Ricote socialista de un PSOE (el de Zapatero) incapaz de convertir sus ideas en acciones cuando gobernaban.
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

José Antonio Primo de Rivera, diputado en las Cortes de la II República, pasó las últimas semanas de su vida intentando detener la sublevación militar de julio de 1936 y evitar la subsiguiente guerra civil. Para ello se ofreció como mediador ante los sublevados y propuso un gobierno de reconciliación nacional compuesto por eminentes personalidades del momento.

Su fusilamiento se produjo antes de que el General Franco asumiese el poder único en la "zona nacional", por lo que tampoco puede considerársele, objetívamente, partícipe en la dictadura franquista.

La figura de José Antonio Primo de Rivera, lejos de ensalzar el franquismo, supone uno de los pocos testimonios de reconciliación y concordia que se oyeron en aquellos trágicos momentos.

Jaime Parra dijo...

José Antonio tenía mucho temor a un gobierno de los militares. Y en la reforma agraria no era la típica derechona. Y, desde la cárcel, en la entrevista que le hizo Jay Allen expresa sus dudas y sus temores de que Italia se cobrara la ayuda a los sublevados con alguna isla. Leí la biografía de Pecharromán y la de Ian Gibson. La verdad es que tampoco controlo demasiado su vida. Un saludo, Jaime Parra