sábado, 27 de agosto de 2011

"Si el remake presupone falta de imaginación, nunca la hubo en Hollywood"

Falta John Wayne, claro.
También John Carradine y Thomas Mitchell.
Aparece Ann Margret en lugar de Claire Trevor... y Van Hefflin... y Bing Crosby.
El director, Gordon Douglas, fue un especialista en géneros de acción, pero quién iguala la Santísima Trinidad de John Ford, John Wayne y Dudley Nichols.
Hacia los grandes horizontes, el remake de La diligencia, se realizó en 1966, casi treinta años después que la original.
¿Responde el remake a la ausencia de ideas en Hollywood?
Mi amiga Presen Jiménez (y sus amigas) tenían claro que no pensaban ver la nueva versión de Dirty Dancing, mientras que David López se preguntaba cómo será la que hagan de Posesión infernal de San Raimi, cuyo guión ha sido firmado por Diablo Cody.
Posesión infernal fue del año 1981 y Dirty Dancing de 1987: treinta, algo más de veinte... casi la misma distancia que entre La diligencia original y su remake.
No se agotan entonces las ideas antes.

Imitación a la vida de John M. Stahl tiene el original de 1934 y la versión Douglas Sirk de 1959. Sublime obsesión es de 1935 y Obsesión de 1954 (como antes: una de Stahl, otra de Sirk). Leo McCarey dirigió dos veces Tu y yo: en 1939 y en 1957.
Cada veinte años o treinta años filmes exitosos se vuelven a rodar, con mejor o peor (lo habitual) fortuna: desde Psicosis versión Gus Van Sant hasta el nuevo Conan.

Por no extenderme en las películas extranjeras que Hollywood compra: la española REC, la sueca Déjame entrar, la coreana My sassy girl... mucho más extraño resulta el caso contrario: que en Japón se haga un remake de En qué piensan las mujeres (post anterior aquí). Aunque también en otras cinematografías se hacen remakes: 13 asesinos ha mejorado el original (aquí crítica) y Una mañana mejor (A better tomorrow) de John Woo tiene un remake del año 2010.
Sin olvidar, claro, a J. J. Abrams que con Misión Imposible III actualizó la serie televisiva como no habían conseguido ni Brian de Palma (calco de la original) ni John Woo (su habitual y divertida pirotecnia). Al igual que su Star Trek reiventa y le da una nueva oportunidad a la saga mítica para las nuevas generaciones.Y en el guión de Star Trek (como en Alias) están Alex Kurtzman y Roberto Orci, quien han tenido mucha más fortuna con su puesta al día de Hawai 5.0 que J.J. Abrams con Undercovers. O esa nueva versión de Wonder Woman que se quedó en el piloto (circula por la red: no es de extrañar que no le dieran luz verde).  

Una nueva generación que no conozca el original, una generación que vio de niño o de joven el original, un director que piense que puede mejorarlo o aportar algo diferente (recuerdo una entrevista a Amenábar que, cuando le preguntaban por un remake que hacer, respondía que La amenaza de Andrómeda, ya que el original (basada en la novela de Michael Crichton) no le gustó) y, sobre todo, una productora que prefiera invertir en lo que ya fue un éxito que apostar por algo diferente. 
No significa sin embargo que no pueda resultar más nuevo un remake que una obra de reciente creación ni que esta obra no se base en unos argumentos ya trillados. En este sentido es recomendable el ensayo de Jordi Balló y Xavier Pérez  La semilla inmortal: los argumentos universales en el cine (aquí un resumen, pero se encuentra en Internet en pdf).

PD. Me jodería un remake de Cocktail con lo que alucinaba yo de crío viendo lanzar a Tom Cruise botellas y con lo que soñaba con tirarme a Elisabeth Shue en el agua.


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