Lo que no tiene La expedición de Ursúa y los crímenes de Aguirre, de Robert Southey, son el paisaje (la fotografía) de Aguirre, la cólera de Dios, ni la música de Popol Vuh ni, por supuesto, una interpretación como la de Klaus Kinski (la mejor de su carrera: aquí escribe sobre el rodaje). La cólera de Dios le hubiera gustado a Lord Byron que, por el prólogo de Pere Gimferrer, sabemos que detestaba a Robert Southey, que pertenece a la escuela romántica, según la wikipedia y un par más de páginas en Internet, aunque no es esa la impresión que tuvieron sus contemporáneos ni la que se desprende de la lectura de este libro, donde el autor todavía busca extraer alguna enseñanza de la Historia y, además, no se trasluce ninguna simpatía por el personaje. Y casi no existe personaje que case tan bien con el Romanticismo: Los Borgia, tal vez. Pero Aguirre nos lo imaginamos como un cuento que se contaran Polidori, Shelley, Byron en una noche tormentosa.
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martes, 16 de agosto de 2011
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