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miércoles, 3 de agosto de 2011

¡Presente!

Imagínense el pasmo de los amigos y familiares de Antonio García Martínez-Reina si un grupo de personas, bienintencionadas pero ignorantes, a la voz de su cabecilla gritando el nombre del fallecido ex Alcalde caravaqueño respondieran "¡Presente!".
Llegaba al periódico esta mañana una nota de condolencia por la muerte de Antonio García Martínez-Reina con el titular "ANTONIO MARTÍNEZ-REINA, PRESENTE".

Faltaba el posterior "Caídos por Dios y por España... ¡Presente!.".
¿Tiene importancia? Ninguna.
Incluso un antifranquista con humor vería la ironía de la España socialista desmemoriada... tan amnésica que ha olvidado al Ausente al que gritaban ¡Presente!.

PD. En youtube poniendo "José Antonio" y "Presente" hay muchos videos: no tengo ganas de jugar para mezclar una cosa con otra en este escrito.

martes, 7 de junio de 2011

La herencia del pasado, de Ricardo García Cárcel


"Y es que detrás del morbo del pasado, que decía Ferrater Mora, se esconde el viejo problema de la indefinición de la propia identidad nacional".
Ricardo García Cárcel estudia en La herencia del pasado las distintas memorias de España o las Españas. En el primer capítulo ya distingue entre memoria (usos y abusos) e historia, las recientes polémicas, la memoria impuesta por las leyes y, no lo más importante, pero sí de más actualidad: parece que en España la memoria histórica tiene que ver exclusivamente con la triada República, Guerra Civil, Dictadura... o, a lo sumo, 1812, como si en ese año se fundara la nación española. Son los de la memoria a corto plazo, que han sustituido a las de largo plazo (igual de disparatado sería pensar que Viriato fue español, por ejemplo).
Antiguamente ya discutían los cronistas entre una memoria histórica indigenista, romanista o gótica, teniendo cada autor su preferida y cambiando la postura oficial (si existía) con los años. La unidad de España, por ejemplo, de Isabel y Fernando, cuando no hubo tal unidad. Aunque también es cierto que los Reyes Católicos dudaron si asumir el título de Reyes de España (que aparece en alguna crónica) o la sucesión de títulos, que al final adoptaron. El papel de la lengua, de la religión, si el Imperio fue una idea española o algo sobrevenido... Distintos autores y distintos siglos difieren en sus respuestas. Y la crítica a la labor de determiandos reyes, como Felipe II, comenzó antes en España, sin necesidad de acordarnos de Antonio Pérez.
Pero no solamente España, sino la memoria histórica de Castilla, de Asturias, de Aragón... o los nacionalismos de derechos históricos (concepto que no gusta a García Cárcel ni creo que a nadie que no husmee "esencias" por cada rincón): por ejemplo, en Cataluña Wilfredo el Velloso y la relación que tenían de vasallaje con los francos, o Casanova, que no murió... El andalucismo, invento de Blas Infante... Los vascos y su búsqueda de un pasado diferenciador en la Prehistoria (entre los vascos y nadie hay ninguna guerra que destacar, nada glorioso, como si la hay en Cataluña). Al historiador se le nota una simpatía por el nacionalismo catalán o por Aragón o Castilla que no siente por el País Vasco (y lo de andalucismo como invento potenciado por el asesinato de Blas Infante). Aunque advierte que la historiografía catalana de los últimos años continúa anclada más en el mito que por ejemplo la española (Vicen Vives no sale tampoco muy bien parado por sus relaciones con el franquismo: aunque Ricardo García Cárcel juzga a veces pero como alguien que ha conocido esos profesores, que ha vivido esa universidad. Nada de adanismo, de despreciar todos los historiadores que se quedaron en España durante el franquismo.
La leyenda negra, el hispanismo (etiqueta que cree que debe desaparecer por paternalista), Menéndez Pelayo, Americo Castro vs. Sánchez Albornoz, los noventa y ochos, la Guerra Civil y su reflexión de que la simpatía habitual por los perdedores ha hecho que nos representemos mejor de lo que fueron a los republicanos, el exilio y su importante concepción de España (nadie escribió nunca nada tan bello como ese "Pensar tu nombre ahora envenena mis sueños")...

No es un libro polémico, aunque en las más de seiscientas páginas hay material para la polémica en un país que, como explica, ha vivido más tiempo pensando en lo que pudo haber sido que en lo que realmente ha sido: los comuneros, la España posible de Carlos II, el federalismo, la República...

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Dónde el 23 F?


Lo más divertido los últimos años de esta conmemoración del 23 F son todos los libros revisionistas que parten de la base de que el Rey fue culpable. Además, venden. Jesús Palacio es el autor que más ha insistido, y el que con más gracia lo hace. 

lunes, 20 de diciembre de 2010

Memoria en Cehegín

Pensaba que el Papa polaco ya beatificó a todos los muertos por Dios de nuestra última Guerra. Pero no, alguno ha dejado para el alemán. Como a Miguel Fáundez, al que asesinaron unos milicianos en nuestra comarca.

Vencedores y vencidos de ese conflicto tienen derecho a enterrar, a homenajear o a llorar a sus muertos como les plazca.

Para los que no acumulamos cadáveres reales o imaginarios en el armario, para los que nos interesa más el conocimiento que la querella, nos parece una buena idea el Banco de Memoria ceheginero. Su alcalde decía en la presentación: «Servirá para que los jóvenes sepan cómo fue la vida de fácil o difícil, y que sepan las dificultades que se pasaron». Dificultades que tal vez no lo parezcan ahora: el tiempo cambia los recuerdos y, hasta los años más duros parecen los mejores, como escribía Gil de Biedma sobre su infancia en plena Guerra Civil: «Fueron, posiblemente, los años más felices de mi vida… Mi amor por los inviernos mesetarios es una consecuencia de que hubiera en España casi un millón de muertos».

Alegra que Cehegín conserve los recuerdos de sus mayores sin la acritud a la que parecemos condenados cada vez que hablamos de memoria. Y más si le añadimos lo de histórica.








jueves, 9 de diciembre de 2010

Todorov: "La Historia nos ayuda a salir de la ilusión maniquea en la que a menudo nos encierra la memoria"

Uno de los artículos de Vargas Llosa en su Sables y Utopías recuerdo que me molestó sin tener por qué. Quizá por mi mayor desconocimiento de la realidad sudamericana de los 70 y 80 que de la europea. Explicaba en él que a la Dictadura Militar (1976-1983) le precedió una democracia a la que atacó cruelmente la extrema izquierda, los montoneros.