A unos cuantos bostonianos les
dio en 1773 por arrojar al mar el té inglés. Poco importaba el impuesto sobre
esta bebida insulsa que nadie probó hasta que se descubrió que casaba bien con
el whiskey. Los americanos querían continuar con sus matanzas de indios. En
Francia desocupados aristócratas y
desocupados burgueses acordaron (Juramento del Juego de la Pelota) en 1789 cortarle la
cabeza a sus enemigos para luego rebanársela unos a otros. Igual que los impuestos
del té, descarten la explicación marxista de los pobres y el aumento del precio
del pan.
Dudo que nadie haya escrito una línea de diálogo en la que se exprese con tanta rotundidad el fin de la Civilización Occidental (apocalíptico estoy hoy). Es de Battle: Los Angeles con un final (militarista) que me encanta: cuando se escucha por radio a un piloto que se inicia la reconquista de L. A. (no me gustan las victorias en el cine, pero me emociona la resistencia, el comienzo de la reconquista: La fortaleza escondida, La Guerra de las Galaxias, esta Batalla: Los Ángeles muy inferior. Cuando ganas la guerra, el malo ya no es el otro: eres tú. Tú eres Darth Vader).
"El principio central de la Civilización está en la subordinación de la clase dirigente a las costumbres establecidas de la población y a su voluntad expresada en la Constitución", Winston Churchill.
29 años tenía Zach Braff cuando dirigió, protagonizó y escribió Algo en común (Garden State, 2004).
Una película que se abre y se cierra magistralmente en un avión y en un aeropuerto. En la primera secuencia (una pesadilla) el avión de Zach cae en picado y él permanece impasible mientras cunde la histeria entre el resto del pasaje ("con el litio que te han dado no sé cómo puedes escucharme", le dice un psicólogo en otra escena) y, en la última, la pareja Zach-Natalie se besan y, con el futuro incierto, se pregunta "What were we do'" (me recordó al último plano de la obra maestra de Cameron Crowe, Un gran amor -Say anything, 1989-, cuando Cusack y Skie y su complicado porvenir y el miedo de ella a volar esperan que la luz del avión pase del rojo al verde y se puedan quitar los cinturones).
Cameron Crowe (misterioso pasado incluido) regresa al pueblo tras nueve años de ausencia para acudir al entierro de su madre. Ahora tiene 26 y una carrera como actor de la que solo se le conoce por un papel. "Are you retarded?", le pregunta Natalie.
Y el pueblo apenas ha cambiado: sus amigos y su gris trabajo y sus noches de éxtasis, coca y hachís; un padre distante (que resulta ser su siquiatra). Pero aparece Natalie Portman en la famosa escena del hospital donde ella escucha The Shins y le pone los cascos a Zach que no los conoce (en la banda sonora también Coldplay, Zero 7, Nick Drake, Iron and Wine...).
Zach Braff y Natalie Portman: una de las mejores parejas de la década pasada
Una película que me marcó en el año de su estreno: yo tenía la edad del protagonista, cuatro o cinco menos que Zach Braff y me deprimió tanto talento. Pero, por otro lado, en Garden State Zach se deja por su cuenta las pastillas de siquiatra (se mira al espejo del baño, lo abre, los cajones están llenos de pastillas, lo cierra y contempla su cara9 que lleva tomando desde niño. Aunque todavía parece más un zombie que una persona, el reeencuentro con los amigos y Natalie empiezan a producir ese efecto de sentirse vivo (la secuencia donde los tres, con bolsas de basura como chubasqueros, gritan encima de un coche al viento y acaba con el beso de él y de ella. Identificación con el Zach personaje; envidia del Zach director y, sobre todo, guionista (por lo que leí en su día: mucho de autobiográfico hay en Algo en común.
Como Mallrats y en menor medida Beautiful Girls, viéndola años más tarde no ha perdido ni un ápice de su frescura.
PD. Sheldon Cooper (físicamente como en la actualidad), en armadura de caballero andante, y con palabras de amor en el idioma de los trekkies para su chica, es decir, la madre de su amigo.
PD2. No sé qué ha ocurrido con la carrera de Zach Braff, además de algún episodio de la serie Scrubs no ha vuelto a dirigir.
«Después de haber presentado a simpáticos y
dóciles pájaros que arrancan los ojos de los hombres ¡debió hacer usted una
historia de flores cuyo perfume envenena a la gente...!», bromea Truffaut con
Hitchcock. Este le responde: «¡No, no! Hay que presentar flores que se coman a
los hombres».
Este viernes los caravaqueños deberán estar atentos al Consejo de Gobierno de la Región de Murcia: tal vez nos enteremos de que para enjugar el déficit el Gobierno regional ha vendido una de las joyas de su corona (es un decir), Caravaca de la Cruz, a la Comunidad Valenciana (aunque con mis conocimientos de catalán también ha podido ser a Cataluña o las Baleares). Y esa solitaria señal de zona azul en la Ciudad Jardín escrita en catalán sea un adelanto de una Caravaca valenciana.
Aitor Zabaleta, asesinado cuando fue con su novia al fútbol
La relación entre política y fútbol viene de largo; desde que el fútbol se convirtiera "no en una cuestión de vida o muerte; es mucho más importante que eso", como dijo Bill Shankly, entrenador del Liverpool.
Tarde de domingo y el pedigüeño presidente de España, Mariano Rajoy,
navegaba con Angela Merkel. Lograba el Presidente que la alemana le diera un
"me gusta" a sus políticas económicas. Aunque nada de dinero ni
(menos y mi opción preferida) que germanizara España y nos convirtiera en un
land (o dos: Islas
Baleares aparte). Aunque lo piense del español, no me imagino a la
canciller alemana a sus consejeros: "Ya viene este perroflauta de
España, que no ha trabajado en su vida, a pedirme que le salve de su
incompetencia".
"Yo envié a mis naves a luchar contra hombres, no contra tempestades...", se justificaba un rey enclaustrado en el Escorial. Y, desde entonces, de una u otra manera ha servido de excusa para cualquier mal gobernante. Aunque el ínclito consejero murciano de Economía, Juan Bernal, lo ha superado en desfachatez: "Casi no merece la pena en detenerse en por qué hemos llegado a esto".
31 de julio de 1922, los sindicatos socialistas italianos llaman a la Huelga General. Los fascistas de Mussolini aseguran el funcionamiento de los servicios mínimos y reprimen violentamente la huelga. En octubre de ese año, Marcha de los Camisas Negras sobre Roma (el 29 de octubre el Rey encarga a Mussolini formar gobierno).
Debemos agradecer a Francesco Forgione (Catanzaro, Calabria, 1960), quien fuera presidente de la Comisión Parlamentaria Antimafia italiana, el trabajo de investigación que ha realizado en Mafia export. Cómo la 'Ndrangheta, la Cosa Nostra y la Camorra han colonizado el mundo. Trabajo que se concreta en los mapas geodelictivos de las familias criminales italianas en todo el mundo; los mapas de las rutas del tráfico de droga; y en el listado de la difusión de las mafias italianas en el mundo y la lista de prófugos detenidos fuera de Italia desde enero de 2000 a julio de 2009.
"Una para mí, otra para la industria", así se lo planteó Soderbergh (hice un repaso de su carrera cuando anunció esa retirada que no se produce todavía: aquí el post: popularización e infantilización del indie). Pero para quiénes ha hecho Contagio y esta Indomable (Haywire): dudo que gusten ni a los que prefieren el Soderbergh comercial ni los que lo prefieren experimental.
Una plancha que no alcanza la mítica del Comunicando
Recuerdo la plancha de un bar de mi pueblo, El Comunicando, daba igual oreja, salchicha, champiñones... todo sabía a calamares. Un sabor a calamares que se mezclaba con el humo (entonces se fumaba) y pisabas el serrín en el suelo (más económico que fregarlo). Y me encantaba, fuese oreja, salchicha... que todo supiese a calamar.
5.5 millones de espectadores en su último capítulo (renovada hace tiempo: además, de 13 episodios pasó a 24) hacen de New Girl una de las comedias más exitosas de la temporada.
Amigos míos hallan placer (sano,
malsano… en cuestión de goces no juzgo lo que pone o no al respetable) en enumerar los paralelismos entre nuestra
época y la década de los 30 del siglo XX. Francia, Portugal, ¿pronto España?...
y sueñan con frentes populares contra frentes patrióticos. La mecha la
encenderá —fantasean— la próxima indemnización millonaria a un banquero
acaudalado; un vejete italiano (¿otro más?) que se suicide; un mártir de la
extrema derecha griega; que comiencen a cobrar las llamadas perdidas, como
ironiza un grupo... No pretendo desanimar a mis amigos ni mucho menos
recordarles que si la
Historia se repite los suyos volverán a perder.
Los héroes del director Josh Trank (primera película) y Max Landis (hijo del director John Landis: Desmadre a la americana; Un hombre lobo americano en Londrés) no tienen nada de ese encanto nerd de Kick Ass o Scott Pilgrim. En su patetismo nada glamuroso recuerdan a Woody Harrelson en Defendor (crítica aquí), sobre todo el protagonista del trío de amigos, interpretado por el inquietante Dane DeHaan.
"Lo único que hacen es reciclar mierda del pasado y esperar que no lo notemos", le espeta su superior a dos policías novatos (Jonah Hill, coguionista, y Channing Tatum) que se infiltran en un instituto para descubrir qué jóvenes venden una nueva droga.
Doy fe de que Murcia capital se llenó de pulseras amarillas (también de las otras, ¿cuántos amigos de amigos de algún organizador o el consejero PAC entraron gratis? Y los 500 periodistas acreditados, ¿escribieron crónicas o se pegaron la fiesta en el Festival?).